El tiempo entre las manos
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Durante unos
días, hemos tenido a una persona viviendo con nosotras toda nuestra liturgia.
Todo lo más cerca posible que se puede estar desde fuera, haciendo nuestro
mismo horario de oración. Siempre expresamos que acercarse a un monasterio es
un regalo, porque en él hay como un clima especial que facilita encontrarse con
el Señor.
Y me hacía
mucha gracia porque después, al compartir, decía con alegría y cierta impresión
que nuestro tiempo parece que se escapa entre las manos. O hacía referencia a
alguna cosa y no sabía bien si había sucedido ayer o esa misma mañana… Y es
que, ciertamente, el tiempo es un regalo que, en el monasterio, con la
experiencia de 800 años, se sabe aprovechar y disfrutar. Se vive con mucha
intensidad.
Le expresaba
que no es que estemos siempre ocupadas, sino que cada minuto del día está lleno
de vida. Y es que nuestro tiempo lo ocupamos en aquello que decidimos ocuparlo.
Es decir, si quiero hacer algo, tengo que decidirlo y buscarle su hueco,
porque, si no, ciertamente no lo encontraré.
Pero, lo único
auténticamente esencial, lo que da sentido y orientación a todo lo demás, es la
oración, y por ello tiene siempre su hueco fijo. Esto es muy necesario para
nosotras, pero también para todo aquel que desea crecer más y más en la fe. Y
es que hay un dicho muy actual que es perfecto para esto: “Lo que no se agenda,
no se hace”.
La realidad es
que Jesús no quiere ser una porción de tu semana, ni siquiera un rato de tu
día. Él desea ser el centro de tu vida, la fuente de Vida desde donde se
irradie luz a todas las demás facetas de tu vocación concreta. Pero, para
descubrir esa Fuente, necesitamos dedicar algo de nuestro tiempo a buscarla. Él
fácilmente se deja encontrar, y es entonces cuando te das cuenta de que
realmente era Él quien te buscaba a ti.
Hoy, el reto
del amor es regalarme unos minutos del día para buscar al Señor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
08 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
