El arzobispo de Madrid ha clausurado la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la sierva de Dios Carmen Hernández, coiniciadora junto a Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal
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| Un momento de la clausura. Foto: Tomasz Marynowski |
El cardenal
José Cobo, arzobispo de Madrid, presidió este martes, en el Seminario
Redemptoris Mater, el acto
de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de
la sierva de Dios Carmen Hernández, coiniciadora junto a Kiko Argüello del
Camino Neocatecumenal.
Ante los diez
obispos que estuvieron presentes, y los más de 500 miembros del camino que
acudieron al acto -entre los que se encontraba una representación de
las primeras comunidades que nacieron en la capital hace 60 años-, el
arzobispo de Madrid ha subrayado que el cierre de la fase diocesana se trata de
«un primer paso» que ya
«va dejando huella». De hecho, «hemos necesitado un momento de reflexión,
de escucha, que agradecemos también a todos los que han intervenido».
El purpurado ha
querido dar «gracias a Dios» por esas huellas, que tienen forma de «personas
que han asumido el bautismo de forma intensa». Una huella perceptible
también «entre nosotros, en nuestra Iglesia y con nuestras comunidades».
Asimismo, el
purpurado, sucesor del obispo Casimiro Morcillo, quien impulsó a este
itinerario de iniciación cristiana en sus inicios, ha destacado el «mucho
trabajo, escucha» y también «contraste», que ha quedado patente durante el acto
de clausura. «Eso ya en sí mismo es una siembra y un acto de
reflexión y acogida». Además es un ejemplo, «porque así vamos formando
comunidad y así vamos haciendo crecer a la Iglesia».
Fase romana
Una vez
concluida la fase diocesana, el cardenal Cobo ha subrayado que «nos
ponemos en manos del Señor» para la siguiente etapa, la fase romana.
«Será una fase de discernimiento» y en la que se valorará la «vida de Carmen»
como una «propuesta universal». Algo que «estamos haciendo en esta diócesis de
Madrid» con «cada una de las propuestas que gracias a Dios» se presentan.
Por último, el
arzobispo de Madrid ha expresado su deseo de poder «nosotros también seguir
dando pasos para profundizar en nuestro Bautismo y vivir la santidad» porque,
en definitiva, «esto es lo que hoy celebramos, que la santidad nos rodea, que
la santidad camina con nosotros y que la santidad es un proceso al que
todos estamos convocados».
José Calderero de Aldecoa
Fuente: Alfa y Omega
