Rosas y espinas
| Dominicas de Lerma |
Una amiga
estaba preparando una oposición por la que ha trabajado y se ha esforzado
durante mucho tiempo. Ha sido un regalo verla luchar por ello a lo largo de
tanto tiempo. Parecía que no llegaría, pero llegó el día.
Quise tener un
detalle con ella cogiendo unas rosas de la huerta. El tiempo era muy justo y
tenía que hacerlo corriendo. ¡Ay, ay! ¡Auch!
Las rosas no se
dejaban coger. ¡Menudos pinchos! Pero no me importó. Lo que realmente quería
era hacerle llegar algo que formaba parte de mí. No me importaron los pinchos,
sino el ramo que pudo formarse.
La amistad es
un regalo que vive siempre en presente, por mucho que pase el tiempo. Se da en
el momento en que el otro te deja hacer un camino a su lado y tú le dejas
recorrer el tuyo.
Desde esa
perspectiva pude mirar las rosas y entender que la amistad abarca espinas y
flores. Supone tener la capacidad de donarte al otro, independientemente de la
distancia y del tiempo.
La amistad no
exige. No atrapa. Es un lugar seguro. Jesús dice: “Vosotros sois mis amigos”.
Jn 15, 14-16
Después de
considerar qué supone la amistad, es muy fuerte que Jesús diga esto, porque
supone que está ahí para vivir lo tuyo, para sentir contigo y no teme pincharse
con tal de verte florecer.
La amistad con
Jesús no es algo abstracto; es una relación real que se construye cada día.
Jesús es el tipo de amigo que está ahí cada día para ti, que se ha quedado en
la Eucaristía.
Es el tipo de
amigo que no teme mostrarte su debilidad, que no se muestra victorioso ni
valorado para que tú le valores; se te muestra herido, pobre, humillado.
Es un amigo que
da la vida por ti. Un amigo que te recuerda que tienes un valor infinito para
Él y que lo mereces todo por su parte.
Considerar que
Jesús te llama amigo es algo muy grande, lleno de contenido.
Hoy el reto del
amor es que descubras el valor de que Jesús es tu amigo y hagas algo por un
amigo que le haga sentir que permaneces y estás a su lado.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
24 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma