En la Semana Española de Misionología, José María Calderón reivindica la tradición evangelizadora de nuestro país y misioneros en Venezuela cuentan la situación
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| Semana Española de la Misionología. Foto: Facultad de Teología de Burgos |
«Estamos muy
contentos, el Santo Padre nos felicita cada vez que le vemos y nos dice que
sigamos así», ha confiado José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias, en
la rueda de prensa al inicio de la 78 Semana Española de Misionología que tiene lugar
desde este lunes hasta el jueves. En el seminario de Burgos, Calderón ha
explicado que León XIV «nos recibió el lunes antes de que llegara a España a
todos los directores de OMP en el mundo», quienes estaban en Roma «aprobando
proyectos económicos y recibiendo formación para realizar nuestro trabajo cada
vez mejor». En su saludo al Papa, el director de OMP le pidió que «no olvide
el lugar en el que nació el patrono de las misiones, san Francisco Javier»
y le aseguró que «queremos que España siga siendo así de misionera».
José María
Calderón también ha revelado que hay 373 misioneros españoles en Venezuela y,
tras los terremotos, «hemos ido escribiendo a todos para preguntar cómo estaban
y cómo veían las cosas». Según ha narrado, «no tenemos noticia de ninguna
cosa que les haya sucedido en particular y es una bendición que estén ahí
trabajando para sacar adelante, ayudar y levantar el ánimo de las
personas que han perdido todo».
El director de
OMP ha recordado que hay 5.000 misioneros repartidos por el mundo «trabajando
por la evangelización». Los ha definido como «un regalazo de Dios a estos
territorios» y recordado que entre las 1.135 diócesis y prefecturas que
atienden, algunas demarcaciones «son tan grandes como España» y
muchas otras «como Andalucía o Castilla». «Allí hay un obispo, unos cuantos
sacerdotes y algunos encargos que hacen presente la vida de la Iglesia», ha
explicado reivindicando que «es una labor preciosa y hay que dar muchas gracias
a Dios porque España tiene mucha conciencia de la misión».
Como este 2026
«celebramos el centenario del Domund», Calderón ha celebrado la figura de Ángel
Sagarmínaga, primer director de OMP y quien desarrolló ese servicio durante 47
años. «Él fue quien inventó la palabra, recorrió todos los seminarios de
España, todas las prefecturas y noviciados y dio retiros a sacerdotes para
infundir ese espíritu misionero que ha calado en el corazón del
pueblo cristiano español y todavía se mantiene», ha señalado. Y ha deseado que
«ojalá los que hemos venido después hayamos sabido transmitir ese entusiasmo».
No en vano, «España
es el segundo país, después de Estados Unidos, en colaboración con OMP y la
labor misionera León XIV». Para lo que no solo sirven las aportaciones
económicas sino también «la oración de tantos conventos y personas y los
enfermos que ofrecen sus dolores y sufrimientos».
«Todo
bautizado es vocacionado»
Carlos
Izquierdo, secretario de la 78 Semana Española de Misionología, ha tomado la
palabra para destacar que «el sábado pasado celebramos en Burgos el Día del
Misionero Burgalés». Esta diócesis, pequeña en número de habitantes, es
muy grande en su aportación a la evangelización, pues de allí provienen 418
de los 5.000 misioneros españoles. «No solo hay sacerdotes y religiosos
sino también un número importante de laicos», ha apuntado
Izquierdo.
Igualmente, el
secretario de la SEM ha explicado el lema de estos días: «La misión es
nuestra vocación». Según ha detallado, «todo bautizado es vocacionado y
tiene una llamada como hijo de Dios». Eso implica que «no tiene que ir buscando
uno u otro sitio» sino que tiene una llamada que «nace de su vocación
bautismal» y es labor suya descubrir en qué se concreta, algo que puede suceder
en una vida completamente ordinaria.
Las
parroquias «son los primeros rescatistas»
Por último,
Julián Díaz, misionero pasionista en Venezuela, ha explicado cómo ha quedado el
país tras los dos terremotos del 24 de junio, festividad de san Juan,
curiosamente de mucha devoción allí. Destinado normalmente en Naiguatá, a 120
kilómetros del epicentro de uno de los terremotos, el misionero ha narrado
que ahora «es una zona destruida», pero ha pedido «no matar la
esperanza». Aunque es cierto que «son muchas las víctimas, las muertes, los
damnificados e incontable los desaparecidos», ha pedido «aceptar el desastre y
trabajar por la reconstrucción».
El misionero
pide también «ser honestos» y catalogar como catástrofe esta que evidentemente
lo es. Ahora bien, reconoce que «ha habido una respuesta solidaria
tremenda» y pide «fortalecer la solidaridad con Pablo Modesto
González», obispo de la Guaira, y Raúl Biord Castillo, arzobispo de Caracas.
Díaz ha
señalado que las 30 parroquias de la Guaira «son los primeros
rescatistas» y que a la Iglesia desde España «podemos pedirle ayuda
solidaria» y, además, oraciones. En cuanto a las necesidades, ha destacado que
«la prioridad urgente sería la acogida, los alimentos básicos y el agua». Y
también la atención física y psicológica a los heridos porque «hay una herida
profunda y el tejido sanitario del país está muy débil y fragmentado».
Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega
