Contra el racismo, reconocer la dignidad de cada individuo
En una
declaración realizada durante la reunión conmemorativa del 60.º aniversario del
Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, la
Delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas pide que se refuerce la
alfabetización digital, con el fin de promover la concienciación sobre «cómo
los algoritmos pueden influir en las percepciones y afectar a la dignidad
humana»
La lacra de la discriminación «fundada en suposiciones erróneas de superioridad racial» opera hoy también en el ámbito digital, con modelos de inteligencia artificial que pueden reproducir «los estereotipos y prejuicios presentes en los datos en los que se basan». Partiendo del análisis del Papa León XIV en su Mensaje para la 60.ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, la Delegación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en una declaración realizada ayer, el 23 de marzo, en Nueva York, pide «un refuerzo de los esfuerzos educativos, en particular en el ámbito de la alfabetización digital, para promover la conciencia de cómo los algoritmos pueden influir en las percepciones y afectar a la dignidad humana».
Contra el
racismo, reconocer la dignidad de cada individuo
La Santa Sede
reitera su «condena plena y firme del racismo y la discriminación racial en
todas sus formas». Y señala que, 60 años después de la proclamación de esta
conmemoración, la persistencia del racismo «se nutre de la falta de
reconocimiento del hecho de que la dignidad intrínseca de cada individuo no
depende de la utilidad ni de las circunstancias». Y si, a primera vista, el
racismo «parece seguir manifestándose como una discriminación basada en
suposiciones erróneas de superioridad racial», a un nivel más profundo, esta
lacra opera a través de mecanismos más sutiles y complejos, como los presentes
en el ámbito digital.
Políticas y
prácticas en defensa de los derechos de todos
A través de los
modelos de inteligencia artificial, «moldeados por la visión del mundo de
quienes los construyen», denuncia el Papa, se pueden imponer prejuicios como
los raciales. A la luz de estos retos, concluye la Santa Sede, no basta con
movilizar la voluntad política, «si no va acompañada de un compromiso auténtico
para reconocer la dignidad y los derechos iguales de cada persona». Como afirmó
León XIV en su discurso de este año a los miembros del Cuerpo
Diplomático acreditado ante la Santa Sede, «los seres humanos son creados a
imagen y semejanza de Dios, quien, al llamarlos a la existencia por amor, los
ha llamado al mismo tiempo a amar». Por lo tanto, traducir esta convicción en
políticas y prácticas «puede debilitar las raíces del racismo y fortalecer los
lazos de nuestra familia global».
Alessandro
Di Bussolo
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
