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| Detalle de una de las ilustraciones de Samlo para 'Camino ilustrado' |
Publicado por primera
vez en 1934, Camino es
uno de los libros de espiritualidad católica más fructíferos que se han
escrito. Hace unos años, el Instituto Cervantes constató que el librito más
conocido de san Josemaría Escrivá de
Balaguer, el fundador del Opus Dei, es la obra de no ficción en español
más traducida a otros idiomas, tras analizar el periodo que va de 1950 a 2021.
Camino se
estructura en 999 puntos breves y
directos sobre la vida cristiana, la formación del carácter o la forja
de las virtudes. 999 puntos que a partir de hoy serán
condensados en 100 viñetas pensadas para el entorno de Instagram y
otras redes sociales.
Esta es la propuesta
del proyecto Camino
ilustrado, una iniciativa promovida por la oficina de comunicación del
Opus Dei en Barcelona y que llevará a cabo el conocido ilustrador Santiago M.
López, más conocido como Samlo.
Nacido en Argentina
pero afincado en Barcelona, Samlo es uno de los ilustradores católicos más
reconocidos. Ha trabajado para grandes empresas como
Marvel, Netflix o Apple, y su estilo cercano a la factoría Disney ha
cautivado a sus más de 166.000 seguidores en redes sociales. Ahora, pondrá su
talento al servicio de este proyecto evangelizador, que pretende «acercar este clásico de la espiritualidad a un
público amplio que busca sentido y trascendencia en la vida
cotidiana», señalan los impulsores del proyecto.
Durará un año
Camino ilustrado se
enmarca en la preparación del centenario del Opus Dei, y se estrenará este
jueves, coincidiendo con la fiesta de
san José, una fecha muy especial para los miembros de esta realidad
eclesial. Cada semana se publicarán dos ilustraciones, con una reflexión
asociada, con textos en español, catalán
e inglés.
Así, Camino ilustrado concluirá de aquí a un
año, en la fiesta de San José de 2027. «El reto ha sido llevar un texto tan
profundo a un lenguaje visual sencillo,
directo y capaz de dialogar con la manera en que hoy consumimos
contenido», explica Samlo.
El primer desafío fue
escoger 100 de los 999 puntos de Camino. «Cada uno te interpela de una forma distinta», añade
el ilustrador, que señala que escogió junto al equipo impulsor del proyecto
aquellos con mayor potencial de traducirse en una imagen.
Un camino interior
«Trabajar en este
proyecto no solo está siendo un proceso creativo, sino también un camino
interior», destaca Samlo, para quien Camino es
«una guía muy concreta y a la vez muy profunda, que
acompaña muy bien la vida de oración», y que en sus páginas ha encontrado
«una oportunidad para profundizar de una forma muy personal en mi relación con
Dios».
«Creo –añade el
ilustrador bonaerense, en declaraciones a El Debate– que también es una
herramienta muy valiosa para hacer examen de conciencia, algo que siempre
necesitamos para ajustar nuestra vida y
orientarla hacia el Cielo». Preguntado sobre qué frutos espera que
tenga este proyecto, señala que «no dependen tanto de nosotros, sino de san
Josemaría, que fue quien nos dejó estas líneas que tanto bien hacen, y de Dios,
que es quien realmente actúa en los corazones».
«Nosotros simplemente
ponemos nuestro trabajo creativo al servicio de algo mucho más grande, que
empezó en unas oficinas en Barcelona, pero
que puede llegar mucho más lejos», insiste, y concluye: «El verdadero
impacto lo dará cada persona que se encuentre con estas ilustraciones en su
propio camino».
Los contenidos se
publicarán en la web del Opus Dei en Cataluña y en Instagram, en el perfil
@caminosje. Las reflexiones también se publicarán en
formato audio en catalán en las principales plataformas, como Spotify,
iVoox o YouTube.
La iniciativa busca, en suma, ser «un mapa de bolsillo para quien busca a Dios», y tiene el objetivo de conjugar el espíritu original de Camino con los «nuevos hábitos digitales» de las generaciones más jóvenes.
Guillermo Altarriba Vilanova
