Como un pájaro
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba paseando
por la huerta, ¡es un trocito de Paraíso! Se escuchaba cantar a pájaros de todo
tipo. Cantos rítmicos, alegres, más serenos, más agudos… su sonido envuelve. De
repente, empezó a llover; el sonido se fue acallando y transformando del cantar
de los pájaros a la lluvia cayendo con fuerza.
Y me pregunté
por los pájaros, por su silencio; tampoco volaban. Es como si desaparecieran de
repente.
Cuando llueve,
entran en un modo de supervivencia donde se ocultan silenciosamente en arbustos
densos o huecos para ahorrar energía, evitar a los depredadores y protegerse
del frío. Para combatir el agua y el viento, esponjan sus plumas como aislante
térmico, meten la cabeza en el cuerpo y se aferran con fuerza a las ramas,
interrumpiendo actividades como el canto o el vuelo hasta que pase la tormenta.
Orando sobre su
comportamiento, caía en la cuenta de la sabiduría de la naturaleza. Nosotros,
ante la tormenta, queremos seguir volando, intentar que se detenga hasta quedar
sin fuerzas. Las circunstancias que nos superan nos hacen intentar volar contra
ellas con la impotencia de no poder hacer nada.
Ante la
tormenta, ante aquello que no podemos detener, dirigir ni modificar en su
fuerza, enlacé entonces con el salmo: «Él te cubrirá con sus plumas, y bajo sus
alas hallarás refugio; su fidelidad será tu escudo y muralla» Sal 91,4
A la luz de lo
vivido, me hacía consciente de que el Señor sabe que, ante la tormenta, somos
vulnerables como los pájaros. Y nos ofrece refugio hasta que pase la tormenta
porque las tormentas, por muy largas que te parezcan, siempre pasan. Si se te
va el control, si el miedo te vence, corre al Señor y deja que sea tu refugio.
Si Cristo está contigo, si te dejas proteger y cuidar por Él en tu
incertidumbre, la tormenta puede que no amaine instantáneamente, pero tendrás
Paz; no perderás la Esperanza. Porque Él siempre saca vida, hace lucir el sol
donde menos imaginas.
Hoy el reto del
amor es que, en medio de la tormenta, te aferres y refugies en Cristo.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
07 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
