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El Papa en el Jubileo de los enfermos. Foto: CNS/Pablo Esparza. Dominio público |
Desde entonces, «el estado del Papa Francisco sigue siendo estable y continúa mostrando ligeras mejorías respiratorias, de movilidad y de la voz, según pudimos comprobar en su comparecencia del domingo», ha indicado en un comunicado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Hace apenas dos días, el Pontífice apareció por sorpresa en la Misa final del Jubileo de los Enfermos y el mundo de la sanidad, al que tan estrechamente ha estado unido en estas últimas semanas. Apareció en su silla de ruedas, se acercó al altar central de la plaza de San Pedro y, aún con las cánulas nasales, deseó un «buen domingo a todos. ¡Muchas gracias!». Unas palabras que fueron recibidas por los presentes con gran alegría y aplausos.
Acto seguido, el Papa Francisco volvió a su residencia, Casa Santa Marta, donde prosigue su recuperación. Cabe recordar que los médicos le recomendaron dos meses de reposo. Sin embargo, gracias a los tratamientos y la fisioterapia, el Santo Padre requiere ahora «menos oxígeno suplementario» del previsto en un inicio. Esto le ha permitido recibir algunas visitas, como la del cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, con quien se encontró este lunes.
También ha posibilitado que continúe trabajando, estudiando algunos documentos, que pueda celebrar a diario la Santa Misa y que siga llamando frecuentemente a la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza. Todo ello ha generado optimismo en sus colaboradores más estrechos. No obstante, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha querido aclarar que «aún es demasiado pronto para referirse a la participación del sucesor de Pedro en las liturgias de Semana Santa».
José
Calderero de Aldecoa
Fuente:
Alfa y Omega