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| Seminaristas de la diócesis de Córdoba, Foto: Diócesis de Córdoba |
Este domingo 22 de marzo la Iglesia en España celebra el Día del Seminario con el lema «Deja tus redes y sígueme». Las diócesis de nuestro país están de celebración, porque las vocaciones han aumentado levemente: la Subcomisión Episcopal para los Seminarios ha publicado esa semana que el número de seminaristas diocesanos en 2026 se sitúa en 1.066, frente a los 1.036 de 2025 y los 956 de 2024. «Cada uno de estos más de mil seminaristas es para la Iglesia en España un signo de esperanza.
En medio de una sociedad marcada por el ruido y
la dispersión, han escuchado la llamada del Señor y han decidido seguirle en el
sacerdocio ministerial para anunciar el Evangelio de Jesucristo al servicio de
las comunidades cristianas», ha declarado la Conferencia
Episcopal Española.
En las 70 diócesis
nacionales (69 diócesis territoriales más el arzobispado castrense, organizadas
en 14 provincias eclesiásticas) hay 86 seminarios
erigidos canónicamente, de los cuales 67 son seminarios conciliares diocesanos,
2 casas de formación de carácter internacional y 14 seminarios misioneros Redemptoris Mater. Estos últimos son casas
de formación —presentes en Alcobendas, Alcalá de Henares, Burgos, Cádiz,
Murcia, Castellón, Córdoba, Granada, León, Lugo, Madrid, Orense, Oviedo,
Pamplona, Sevilla y Vitoria— promovidas por el Camino
Neocatecumenal, en las que se ofrece una formación orientada al ministerio
sacerdotal misionero, siempre en obediencia al obispo de la diócesis en la que
son formados.
El
día a día de un seminarista
El día a día de un seminarista diocesano suele ser similar en los diversos centros formativos de nuestro país. Tomemos, por ejemplo, el de la diócesis de Getafe. Los seminaristas empiezan su día a las 6 y media de la mañana. Asisten a misa, y luego van a clases de filosofía o teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, anexa a la basílica de San Francisco el Grande y los jardines de las Vistillas, en el distrito de La Latina (Madrid).
Tras la comida, los seminaristas regresan a la casa conciliar, donde hacen deporte y tienen tiempo para poder estudiar. Tras una hora de adoración eucarística, cenan y tienen oraciones antes de retirarse a descansar.
Las
vocaciones, cada vez más sólidas
La campaña del Día del
Seminario de este año invita a los jóvenes a preguntarse por el sentido de su
vida y a considerar la posibilidad de responder
a la llamada de Dios al sacerdocio. La realidad de los seminarios
refleja la consolidación del proceso formativo impulsado por los obispos en los
últimos años, centrada en el acompañamiento personal
para el discernimiento vocacional. «El proceso formativo está favoreciendo un
discernimiento vocacional más temprano y acompañado, de modo que quienes
continúan el itinerario hacia el sacerdocio lo hacen con una vocación más
clarificada y consolidada», concluye la CEE.
Marcos Caras Piles
Fuente: El Debate
