La afluencia se ha multiplicado por cinco respecto a un domingo normal y el acceso a la basílica se ha tenido que interrumpir en numerosas ocasiones por alcanzar el aforo máximo
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Las largas colas que se han formado esta mañana ante la basílica |
Los accesos al
recinto del Valle de los Caídos, situado en San Lorenzo de El Escorial
(Madrid), se han visto desbordados en la mañana de este domingo por el significativo
aumento de visitantes, y las colas de coches han bloqueado la carretera
M-600 desde el desvío de la A-6. Según las fuentes consultadas por El
Debate, sólo esta mañana han accedido alrededor de 3.000 personas al
monumento, entre 4 y 5 veces más que cualquier otro domingo.
El buen tiempo que ha hecho en Madrid y, especialmente, los planes desvelados
esta semana del Gobierno de Pedro Sánchez para «resignificar»
el monumento donde reposan más de 33.000 cuerpos de fallecidos
de ambos bandos de la Guerra Civil española, han provocado una afluencia masiva
de visitantes.
«Las misas de
once y de una del mediodía estaban llenas, con cerca de 700
personas en cada una de ellas, que es el aforo máximo permitido. Pero
había mucha más gente fuera –que no ha podido entrar– que dentro de la
iglesia», afirma Pablo Linares, presidente de la Asociación para la
Defensa del Valle de los Caídos. Efectivamente, el personal de Patrimonio
Nacional se ha visto obligado a interrumpir la entrada en
numerosas ocasiones a lo largo de la mañana al interior de la basílica
subterránea por haberse alcanzado el aforo. «Uno de los monjes ha tenido que ir
a la entrada para decirle a los de seguridad que cerrasen ya las puertas de la
basílica, porque iba a empezar la misa y no había sitio libre», ha
explicado a El Debate uno de los asistentes. «Nunca había
visto la misa tan llena», añade.
Algo similar ha
ocurrido en la Hospedería de la Santa Cruz, situada frente a la
abadía y a la escolanía del Valle y gestionada por los benedictinos. Sus
responsables se han visto obligados a colgar el cartel de «Completo» ante
la avalancha de personas que se han acercado hasta ella tras
las misas. «Nos hemos quedado sin capacidad, y hemos servido cerca de
300 comidas», han explicado.
Cobrarse la
cabeza del prior
La semana
previa, el Gobierno consiguió satisfacer una de sus exigencias habituales:
cobrarse la cabeza del que ha sido prior hasta hace unos días: fray Santiago
Cantera, al que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños,
calificó de «nostálgico del franquismo». Las negociaciones entre el
cardenal Parolin, por parte del Vaticano, y Bolaños, por parte del
Gobierno socialista, habrían llegado al acuerdo de respetar –al menos,
parcialmente, la basílica– y la permanencia de la comunidad benedictina,
pero descabezada de su prior. Aprovechando que ya había cumplido
los tres mandatos que contempla la Regla por la que se rigen los monjes, se
habría dado la ocasión para que el padre Cantera se retirara de prior.
Lo que parece
que también se acordó en esa reunión –de la que ha estado al tanto el
arzobispado de Madrid– es que el antiguo prior incluso abandone la
comunidad monástica del Valle, en la que ingresó hace más de 30 años, para
ir a otro monasterio benedictino. Se trataría, en caso de que se confirme en
los próximos días, de una especie de «castigo» más que el Gobierno de Sánchez
habría exigido a la Iglesia a cambio de no expulsar a toda la comunidad y
de desacralizar la basílica. Además, se especula con que, entre las condiciones
del Ejecutivo, se incluiría a algún monje nonagenario más que consideran
«nostálgico del franquismo».
Álex Navajas
Fuente: El Debate