Dirigida a Roche con motivo de una conferencia litúrgica en Mount Angel
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| Misa de inicio de pontificado / Screenshot YT/VaticanMedia |
El Papa prolonga en una
carta al prefecto del Culto Divino el mensaje de su catequesis del 27 de mayo:
nadie modifica la liturgia por cuenta propia, y esa fidelidad debe ser objeto
de formación para todo el clero.
En
el pasaje más preciso de la misiva, el Papa recuerda explícitamente la catequesis que impartió
el pasado 27 de mayo para sostener que ese respeto es
obligación de «todos los llamados a preparar la celebración de los divinos
misterios, y en especial los sacerdotes». Y añade que tal respeto «nace de una
actitud interior de apertura y confianza en Dios, manifestando humildad ante su
grandeza y fidelidad sincera a la comunión eclesial».
Una carta que prolonga la catequesis
del 27 de mayo
León XIV había dedicado su Audiencia General en la Plaza de San
Pedro a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II,
con un mensaje dirigido directamente a quienes introducen modificaciones en los
ritos sin autorización. En aquella ocasión, el Pontífice subrayó que «el
Magisterio conciliar invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a
cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por
iniciativa propia», e instó a los sacerdotes a custodiar «el respeto de los
textos y de los ordenamientos de la liturgia».
La carta al cardenal Roche retoma ese hilo y lo encuadra en una
perspectiva formativa: la fidelidad normativa no es solo una exigencia
disciplinar, sino el resultado de una actitud interior que debe cultivarse.
«Para promover la digna celebración de los sagrados misterios», escribe el
Papa, «debemos subrayar la necesidad de fidelidad a los textos e instrucciones
aprobados».
Formación para el clero y los fieles
La carta desarrolla también una reflexión más amplia sobre la
formación litúrgica como tarea de toda la Iglesia. León XIV recoge unas
palabras pronunciadas por el papa Francisco ante
la plenaria del Dicasterio el 8 de febrero de 2024, según las cuales esa
formación «no es una especialización para unos pocos expertos, sino una
disposición interior de todo el Pueblo de Dios». El Pontífice añade que, dentro
de ese esfuerzo formativo general, no puede dejarse de lado «una prioridad en
la formación de quienes, en virtud del sacramento del Orden, están llamados a
ser mistagogos», esto es, a acompañar a los fieles en el conocimiento de los
sagrados misterios, citando la carta apostólica Desiderio Desideravi del
papa Francisco.
León XIV señala que las celebraciones dominicales de la
Eucaristía, ancladas en el ritmo del año litúrgico y centradas en el Misterio
Pascual, son la primera y más ordinaria oportunidad de formación litúrgica.
Deben promover, escribe, una comprensión cada vez más honda del ars
celebrandi, expresado «no solo por el celebrante, sino por toda la
asamblea», de modo que los fieles queden formados «tanto para la liturgia como
por la liturgia».
La carta cierra encomendando los trabajos de la conferencia a
María, Sede de la Sabiduría, con la bendición apostólica para los
participantes.
Tanto de la Audiencia del 27 de mayo como de la carta hecha
pública no se articulan medidas concretas para que se materialicen los deseos
del Papa que comparten la mayoría de los fieles.
Fuente: InfoCatólica
