El lugar fue edificado por orden del emperador Felipe II en el siglo XVI y entre sus muros se atesoran decenas de historias, leyendas y anécdotas preservadas a lo largo de más de cuatro siglos
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| Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (España) |
El diácono
mártir San Lorenzo, torturado en una parrilla de hierro, es recordado cada 10
de agosto por la Iglesia Católica. A menos de 50 kilómetros de la capital de
España se alza a los pies del monte Abantos el Monasterio de El Escorial,
dedicado a su memoria, considerado como la octava maravilla del mundo.
El lugar fue
edificado por orden del emperador Felipe II en el siglo XVI y entre sus muros
se atesoran decenas de historias, leyendas y anécdotas preservadas a lo largo
de más de cuatro siglos.
1. Reyes
españoles y monasterios
Desde la
Reconquista, siempre se ha relacionado un monasterio con la Corte. La dinastía
de los Trastámara, los Reyes Católicos, lo hizo de la mano de la Orden Jerónima.
Sus sucesores, los Habsburgo, conocidos como los Austria, siguen la
tradición.
El Emperador
Felipe II, hijo de Carlos I, ubica la capital en Madrid, pero distribuye la
Corte en diferentes lugares. Son los llamados Sitios Reales. Entre ellos, se encuentra
el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
2. San Lorenzo
y San Quintín
Si el monasterio
está dedicado a San Lorenzo se debe a dos razones principales. La primera es
que la importantísima victoria española en la batalla de San Quintín en 1557
contra el ejército francés se produjo un 10 de agosto, fiesta del mártir.
La segunda es
que, al parecer, el emperador Felipe II era devoto del diácono romano desde
niño.
También se
barajó el nombre de San Lorenzo de la Victoria, pero finalmente adoptó el
nombre de la localidad contigua, El Escorial.
3. Panteón Real
El Monasterio
de San Lorenzo de El Escorial está pensado para albergar los restos mortales de
los reyes españoles. Hasta la llegada de los Austria, eran enterrados en
Granada, donde descansan los Reyes Católicos.
Así, en el
Panteón Real están enterrados todos los monarcas españoles reinantes y sus
consortes desde el emperador Carlos I hasta nuestros días. Con dos excepciones,
una por ausencia y otra por inclusión.
El Rey Felipe
V, primero de la Casa Borbón, prefirió ser enterrado en el Palacio de la Granja
de San Ildefonso, en Segovia. Por otro lado, en el Panteón Real fue inhumado el
Conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, abuelo del rey Felipe VI por deseo de
su hijo, Juan Carlos I. Don Juan nunca reinó en España.
4. El emperador
pide permiso a los monjes para construirlo
Pese a ser un
emperador casi todopoderoso en cuestiones seculares, Felipe II no podía
levantar el monasterio dedicado a San Lorenzo sin pedir permiso a los monjes.
Así lo hizo con los jerónimos del cenobio de San Bartolomé de Lupiana
(Guadalajara) el 16 de abril de 1561.
Son los monjes
jerónimos los que eligen el lugar, a los pies del Monte Abantos, en la Sierra
del Guadarrama, cerca de Madrid.
5. Mitos y
leyendas
Una leyenda
medieval detalla que el demonio vivió en una cueva a los pies del Monte Abantos
y, según otra, una de las siete puertas que llevan al infierno creadas por un
ángel caído está precisamente en el lugar de construcción del monasterio.
También se cuenta
que cuando los monjes jerónimos hicieron los estudios para determinar el lugar
de construcción, una gran tormenta les azotó en el lugar, lo que fue entendido
como una señal de resistencia del demonio.
Estas historias
circularon igualmente entre los obreros que construyeron el monasterio, de tal
manera que culpaban de los accidentes que se producían a la presencia de un
perro negro, identificado como el Can Cerbero que guarda las puertas del
infierno, y que merodeaba por el lugar. El perro fue muerto y colocado en una
de las torres del monasterio para que nadie dudara de que se trataba sólo de un
can.
6. Vinculación
con la Basílica de San Pedro
El Papa nombró
al arquitecto Juan Bautista de Toledo para el diseño del lugar. Probablemente
era conocida su destreza, ya que había ejercido como arquitecto adjunto en la
construcción de la basílica de San Pedro del Vaticano y había colaborado con
Miguel Ángel Buonarroti. Fue nombrado arquitecto real y realizó los primeros
planos en 1562. Las obras comenzaron un año después.
Muerto Toledo,
fue designado Juan de Herrera para acometer el importante encargo. Herrera era
un renacentista, en todo su sentido. Hombre de ciencias, de letras y de
milicia, formó parte de la guardia personal del emperador Carlos I hasta sus
últimos días en el Monasterio de Yuste en Extremadura.
Juan de Herrera
es quien da nombre al reconocido estilo herreriano basado en las grandes
proporciones y la sencillez.
7. La primera
piedra, el asiento del prior para comer
La primera
piedra de la construcción del monasterio fue colocada el día de San Jorge (23
de abril) de 1563. Dicha piedra era el asiento donde el prior del monasterio se
sentaría a comer en el refectorio.
El monasterio
en su conjunto ocupa un rectángulo de 205 metros de largo por 162 de ancho, lo
que equivale a dos campos de fútbol. Su altura máxima es de 95 metros.
El eje del
monasterio está orientado en el eje Este-Oeste, con una desviación de 16
grados. Se ha especulado con la posibilidad de que se trate de un error, pero
es improbable.
Seguramente se
trató así de que los rayos de sol dieran plenamente en la fachada de poniente
el día 10 de agosto, día de San Lorenzo, o que se buscara dar más luz y calor a
la fachada norte y los aposentos del Rey.
El monasterio
se construyó en 21 años, lo que supone una cifra sensacional, teniendo en
cuenta que se produce en un tiempo en el que España libra guerras frente a los
protestantes en media Europa, contra los musulmanes turcos en el mediterráneo y
continúa la expansión en América.
Su coste se
calcula desde los 6 o 7 millones de ducados, lo que, actualizado, equivale a
unos 600 millones de dólares.
8. “Con el Rey
no se juega”
Bajo el coro de
la iglesia, Juan de Herrera había diseñado una falsa bóveda plana que, debido a
su diseño, da la sensación de que es cóncava. El Rey Felipe II no estaba de
acuerdo con la solución por no verla segura y pidió al arquitecto que la
sustituyera o la reforzara con una columna central.
El arquitecto
colocó una columna, por no contrariar al emperador. Al concluir las obras, se
la muestra a Felipe II, que se muestra satisfecho. Herrera sube a un andamio y
pasa una hoja entre el techo y la columna. A continuación, le da una patada y
la desmonta, demostrando que la falsa bóveda no se caída.
La leyenda
cuenta que el Emperador espetó: “Herrera, Herrera, con el Rey no se
juega”.
9. Miles de
reliquias de santos
Tras el
Concilio de Trento, se potenció el culto a los santos y se multiplicó la
veneración a las reliquias. El monasterio cuenta con una colección de más de
7.000 reliquias entre las que se llegó a tener 12 cuerpos completos, 144
cabezas y 306 miembros.
Además, el
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial atesora en su interior cuadros de
Tiziano, Tintoretto, El Greco o El Bosco así como espectaculares frescos como
los que se pueden admirar en su sala de batallas.
10. De los
jerónimos a los agustinos
Durante casi
tres siglos, los monjes jerónimos se hicieron cargo de la custodia del
monasterio y del Panteón Real, hasta mediados del siglo XIX con la llamada
“Desamortización”, proceso por el que se desposeyó de sus bienes a toda orden
religiosa no dedicada a la caridad.
El monasterio
estuvo vacío durante medio siglo. San Antonio María de Claret logró salvarlo de
la ruina con una cierta intervención durante apenas una década hasta que en
1885 llegaron los agustinos, que aún perviven con una comunidad de más de 40
monjes.
11. Una
escolanía para cantar por el Rey
Desde el año
1974 el monasterio cuenta también con una escolanía con 40 chicos entre los 9 y
los 16 años, que realizan sus estudios generales al tiempo que los
musicales.
Su origen está
ligado al grupo de jóvenes cantores que, desde la fundación del monasterio,
cantaban en la Misa del Alba que cada mañana se celebraba con la intención
principal de pedir por la salud del monarca reinante.
Los requisitos
para formar parte de la escolanía son tener buena voz y aptitudes musicales,
tener un buen rendimiento académico y tener “capacidad de adaptación y
sociabilidad”.
Todos sus
miembros están becados y participan en las ceremonias litúrgicas más
importantes del año, así como cada domingo. Con frecuencia son invitados a participar
en certámenes musicales en todo el mundo.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
