La fe religiosa en una sociedad podría hacer algo más que proporcionar consuelo espiritual y orientación moral: también podría contribuir a proteger contra los trastornos de ansiedad, según un estudio reciente publicado en Developmental Science
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| Crédito: Body Stock/Sutterstock |
La investigación,
publicada en marzo, exploró si existían vínculos entre aquello que valoran las
sociedades —como la independencia y la comunidad— y las tasas de trastornos de
ansiedad entre niños y adolescentes a lo largo de tres décadas.
El estudio, realizado por Leonard
Konstantin Kulisch, Ana Lorena Domínguez Rojas, Silvia Schneider y Babett
Voigt, analizó registros y datos preexistentes correspondientes al periodo
comprendido entre 1989 y 2022, procedentes de la Encuesta Mundial de Valores,
el estudio de la Carga Mundial de Morbilidad, el Informe sobre Desarrollo
Humano y el estudio sobre el Futuro de las Familias y el Bienestar Infantil.
La investigación descubrió que el
énfasis en la independencia estaba relacionado con tasas más altas de ansiedad
en los países “WEIRD” —occidentales, educados, industrializados, ricos y
democráticos, por sus siglas en inglés—, mientras que un mayor énfasis en la fe
religiosa y la interdependencia se correlacionaba con menos trastornos de
ansiedad en todo el mundo.
También descubrió que la
importancia de la fe religiosa en la socialización, y su vínculo con la
interdependencia, estaba asociada con menos trastornos de ansiedad en 70 de los
países examinados.
El estudio no comparó a personas
religiosas con personas no religiosas ni realizó comparaciones entre países
específicos.
Aunque las magnitudes del efecto
fueron pequeñas, el estudio sí descubrió que “en los países donde disminuyó el
énfasis en la fe religiosa durante la crianza, aumentó la ansiedad juvenil”,
declaró a EWTN News Brandon Vaidyanathan, profesor de Sociología de la Catholic
University of America.
Diferencias entre países
En los países WEIRD, las
sociedades cuyas normas están orientadas hacia la independencia se asociaron
con más trastornos de ansiedad, pero los análisis no encontraron ninguna
asociación significativa entre los países que no pertenecen a esta categoría.
En “las sociedades en desarrollo,
[un] cambio hacia la independencia acompaña los avances en el crecimiento y la
calidad de vida que podrían contrarrestar sus costos psicológicos; pero, en las
sociedades ya desarrolladas, podría limitarse a intensificar la competencia y
la presión por alcanzar logros”, explicó Vaidyanathan.
“La diferencia entre las
sociedades WEIRD y las que no lo son en cuanto al hallazgo sobre la
independencia es bastante interesante, y los autores sugieren que depende de la
etapa de desarrollo”, afirmó Vaidyanathan.
“Pero la religión proporciona
universalmente bienes que no dependen de la etapa de desarrollo”, entre ellos
“pertenencia, orden, significado, propósito y rutina”.
Factores predictivos familiares
vs. sociales
El estudio señala que la
socialización religiosa podría actuar como “un factor protector” frente a los
problemas de ansiedad en niños y adolescentes, y que este factor “opera mucho
más en el ámbito comunitario que en el individual”, afirmó Vaidyanathan.
Hasta tal punto que los datos de
Estados Unidos indicaron que las normas religiosas de la sociedad permitían
predecir mejor la ansiedad infantil que las propias creencias de la madre.
“La religiosidad del entorno
social era un factor predictivo más sólido del nivel de ansiedad de los niños
que la fe de su propia familia, lo que indica que la protección procede más de
la sociedad que de la familia”, afirmó Vaidyanathan.
El factor protector a escala
mundial no eran los valores comunitarios en general, sino específicamente la fe
religiosa, algo que Vaidyanathan calificó como “sociología clásica de la
religión”.
“Desde Durkheim, los sociólogos
han demostrado que la integración en [una] comunidad moral compartida protege a
las personas frente a la anomia” o la “ausencia de normas”, afirmó.
“Cuando la comunidad tiene
normas, vínculos, obligaciones y límites claros […], la persona no tiene que
asumir por sí sola la carga de ordenar su vida, que es donde aparece la
ansiedad”.
“Por eso la protección se
encuentra más en el ámbito grupal que en el individual o familiar, y eso es lo
que se erosiona en una sociedad secularizada”, afirmó.
Vaidyanathan también se refirió a
Peter Berger, sociólogo y teólogo protestante que acuñó el término “estructuras
de plausibilidad”, es decir, los entornos sociales, culturales e
institucionales que hacen que determinados valores o creencias religiosas
parezcan creíbles y normales para un grupo de personas.
El “famoso concepto de
‘estructuras de plausibilidad’” de Berger ayuda a comprender que un marco
religioso reduce la ansiedad sólo mientras la sociedad circundante conserve su
plausibilidad, es decir, “cuando la comunidad que lo rodea continúa hablando y
viviendo como si fuera verdadero”.
“Cuando eso falla, la religión se
convierte en una opción entre muchas, e incluso el compromiso de una familia
devota con su fe no basta para proteger a un niño dentro de esa sociedad. Por
eso las normas comunitarias [o] la religiosidad importan mucho más que las
creencias familiares”, afirmó Vaidyanathan.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Por Tessa Gervasini
Fuente: ACI Prensa
