Cuanto más hacemos oración, más capaces somos de tener esperanza, confiando en Dios y en su misterioso plan para nuestra vida
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| Crédito: Shutterstock |
A veces podemos
sentir la tentación de perder la esperanza, tanto en el mundo como en nosotros
mismos. Vemos toda la muerte y la destrucción que nos rodea y empezamos a dudar
de que haya un plan detrás de todo ello. Una forma de aumentar la esperanza en
nuestra vida es, sencillamente, rezar. Ponernos en oración.
Puede parecer
demasiado sencillo, pero, como ocurre con muchas cosas en la vida, a veces son
precisamente las cosas más sencillas las que aportan la solución.
Oración y
esperanza
El Papa
Benedicto XVI explica esta idea en su encíclica Spe salvi, haciendo hincapié en
el vínculo entre la oración y la esperanza:
Un primer marco
esencial para aprender a tener esperanza es la oración. Cuando ya nadie me
escucha, Dios sigue escuchándome. Cuando ya no puedo hablar con nadie ni
recurrir a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Cuando ya no queda nadie que
me ayude a afrontar una necesidad o una expectativa que va más allá de la
capacidad humana de esperanza, Él puede ayudarme. Cuando me he visto sumido en
la soledad más absoluta…; si rezo, nunca estoy totalmente solo.
A continuación,
señala el ejemplo del cardenal Nguyen Van Thuan como un faro de esperanza:
"El
difunto cardenal Nguyen Van Thuan, que estuvo preso durante trece años, nueve
de ellos en régimen de aislamiento, nos ha dejado un pequeño y precioso libro:
Oraciones de esperanza. Durante esos trece años en la cárcel, en una situación
de aparente desesperanza absoluta, el hecho de poder escuchar y hablar con Dios
se convirtió para él en una fuerza de esperanza cada vez mayor, que le permitió,
tras su liberación, convertirse para personas de todo el mundo en un testigo de
la esperanza —de esa gran esperanza que no se desvanece ni siquiera en las
noches de soledad—".
Es imposible
tener una esperanza firme sin Dios. Necesitamos el amor y la misericordia de
Dios en nuestras vidas para poder tener esperanza, confiando en que hay un plan
para nuestras vidas.
Incluso en las
situaciones más desesperadas, cuanto más rezamos, más somos capaces de aumentar
la esperanza en nuestros corazones.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia
