AUMENTA LA ESPERANZA EN TU VIDA REZANDO CADA DÍA

Cuanto más hacemos oración, más capaces somos de tener esperanza, confiando en Dios y en su misterioso plan para nuestra vida

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A veces podemos sentir la tentación de perder la esperanza, tanto en el mundo como en nosotros mismos. Vemos toda la muerte y la destrucción que nos rodea y empezamos a dudar de que haya un plan detrás de todo ello. Una forma de aumentar la esperanza en nuestra vida es, sencillamente, rezar. Ponernos en oración.

Puede parecer demasiado sencillo, pero, como ocurre con muchas cosas en la vida, a veces son precisamente las cosas más sencillas las que aportan la solución.

Oración y esperanza

El Papa Benedicto XVI explica esta idea en su encíclica Spe salvi, haciendo hincapié en el vínculo entre la oración y la esperanza:

Un primer marco esencial para aprender a tener esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios sigue escuchándome. Cuando ya no puedo hablar con nadie ni recurrir a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Cuando ya no queda nadie que me ayude a afrontar una necesidad o una expectativa que va más allá de la capacidad humana de esperanza, Él puede ayudarme. Cuando me he visto sumido en la soledad más absoluta…; si rezo, nunca estoy totalmente solo.

A continuación, señala el ejemplo del cardenal Nguyen Van Thuan como un faro de esperanza:

"El difunto cardenal Nguyen Van Thuan, que estuvo preso durante trece años, nueve de ellos en régimen de aislamiento, nos ha dejado un pequeño y precioso libro: Oraciones de esperanza. Durante esos trece años en la cárcel, en una situación de aparente desesperanza absoluta, el hecho de poder escuchar y hablar con Dios se convirtió para él en una fuerza de esperanza cada vez mayor, que le permitió, tras su liberación, convertirse para personas de todo el mundo en un testigo de la esperanza —de esa gran esperanza que no se desvanece ni siquiera en las noches de soledad—".

Es imposible tener una esperanza firme sin Dios. Necesitamos el amor y la misericordia de Dios en nuestras vidas para poder tener esperanza, confiando en que hay un plan para nuestras vidas.

Incluso en las situaciones más desesperadas, cuanto más rezamos, más somos capaces de aumentar la esperanza en nuestros corazones.

Philip Kosloski

Fuente: Aleteia