El obispo Munilla explica por qué un católico no puede ser masón y alerta del relativismo que, a su juicio, está en la raíz de la masonería
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| Foto: captura reportaje El País, 'Masones. La hermandad del misterio'. |
El obispo de
Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ha dedicado parte de su programa
Sexto Continente, en Radio María, a abordar una cuestión que periódicamente
vuelve al debate dentro de la Iglesia: ¿puede un católico pertenecer a la
masonería?
La respuesta
del prelado es tajante. «Hay que elegir entre la cruz o el compás», afirmó,
utilizando el conocido símbolo masónico para resumir su tesis: «El compás y la
cruz de Cristo no son compatibles». Y añadió que no se puede pretender «poner
una vela a Dios y otra al diablo».
Munilla abordó
el asunto a raíz de una carta publicada el pasado 29 de junio por los obispos
de los países nórdicos, después de que en aquellos países se extendiera la idea
de que podría existir una masonería más «blanda» y compatible con el
catolicismo. Según explicó el obispo, los prelados consultaron la cuestión con
el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y la respuesta volvió a ser
negativa.
«Dos
concepciones del mundo que no se pueden encontrar»
Munilla recordó
que la oposición de la Iglesia a la masonería no responde únicamente a una
cuestión disciplinar. A su juicio, detrás existe una incompatibilidad
filosófica, teológica y antropológica.
El obispo se
detuvo especialmente en León XIII, quien profundizó en las razones doctrinales
del rechazo católico a la masonería. Según explicó Munilla, el Papa
denunció el naturalismo filosófico masónico, que niega la Revelación divina, los
dogmas, la gracia y la autoridad papal.
Precisamente,
Munilla relacionó esta cuestión con León XIV, recordando que el actual
Pontífice ha elegido el nombre del Papa que desarrolló una de las críticas
más profundas de la Iglesia a la masonería.
Una de las
diferencias fundamentales estaría en la propia concepción de Dios. Munilla
describió la masonería como profundamente deísta: admite la existencia de un
«gran arquitecto del universo», pero no al Dios personal que interviene en
la historia, se revela al hombre y actúa mediante su providencia.
«Para un masón
no está presente en la vida. Tú tienes que ocupar el lugar de Dios»,
afirmó. Frente a ello, recordó que el cristiano cree en un Dios que «sostiene y
actúa en la historia mediante su providencia».
El relativismo,
en el centro
Pero Munilla
puso especialmente el foco en otro aspecto: el relativismo. Incluso aquellas
corrientes masónicas que no son abiertamente ateas seguirían siendo, según
explicó, incompatibles con el cristianismo.
«Son dos
concepciones del mundo que no se pueden encontrar», señaló. Para el obispo, la
masonería parte de «una convicción fundamentalmente relativista» y
rechaza la existencia de una verdad revelada y de unos dogmas que puedan ser
acogidos como verdaderos.
El problema de
fondo estaría en colocar la búsqueda humana por encima de la verdad misma. «El
que pone como valor supremo la búsqueda de la verdad y no la verdad misma
está poniendo su subjetivismo en el centro de todo», advirtió.
Masonería y
Nueva Era
Munilla fue
todavía más lejos al señalar una conexión entre la cosmovisión masónica y
algunas formas contemporáneas de espiritualidad.
«¿Sabéis con
quién confluye muy bien la masonería?», preguntó a sus oyentes. Su respuesta
fue clara: «Con la Nueva Era».
A su juicio,
ambas comparten la búsqueda de una espiritualidad desligada de la
Revelación, de la gracia y de la necesidad de un Dios salvador. El problema
último sería antropológico: olvidar el pecado original y la necesidad que tiene
el hombre de ser redimido.
Por ello,
Munilla celebró la reciente intervención de los obispos nórdicos como una
oportunidad para recordar una doctrina que, pese al paso del tiempo, la Iglesia
mantiene: la pertenencia a la masonería y la fe católica son
incompatibles.
«La cruz y el
compás no son compatibles», resumió.
Fuente: ReligiónenLibertad
