OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS COSTEÓ LA FORMACIÓN DE MÁS DE 13.000 SEMINARISTAS NATIVOS EN 2025

Los españoles donaron 15.215.641€ para apoyar 1.119 proyectos misioneros en todo el mundo
El padre Alejandro Canales, misionero colombiano,
junto con varios ciudadanos de Chad. 
OMP España

Alejandro Canales es un sacerdote nacido en Colombia que empezó su aventura misionera en 1978. Con 30 años se embarcó rumbo a Chad, país centroafricano cuya población casi en su totalidad (un 80% según el Grupo del Banco Mundial) rondaba la pobreza extrema en el año de su llegada.

Hoy sigue atendiendo desde su parroquia a todos los chadianos que le necesitan. La situación ha cambiado mucho desde su llegada: el porcentaje de pobreza ha disminuido, el número de católicos ha aumentado considerablemente y el país ha logrado grandes cambios sociales. Así lo ha explicado en una rueda de prensa celebrada este jueves en la Sede de la Obras Misionales Pontificias de Madrid, en donde presentaron la Memoria de Actividades de 2025.

Los comienzos de la misión

El padre Alejandro Canales comenta que, cuando él llegó a Chad en 1978, en el país se vivía una «situación de inseguridad». Inmerso en esta realidad empezó a llevar el mensaje del Evangelio junto a otros tres colegas misioneros, ya fallecidos. Los comienzos fueron apasionantes: «Cuando llegamos la Iglesia estaba empezando (en el país), teníamos una gran ilusión», explica el misionero.

Su primera preocupación fue formar catequistas, para que estos pudieran enseñar correctamente la doctrina católica a los nuevos conversos que iban apareciendo. A finales del siglo XX, muy influenciado por la visita del Papa San Juan Pablo II al país en febrero de 1990, vivieron un «boom vocacional». Este supuso la fundación de un nuevo seminario en la zona. Canales explica que en el edificio pudieron ir «acompañando y dando contenido» a las vocaciones que iban apareciendo.

Situación actual

La presencia de la Iglesia en el país no cuenta aún ni con 100 años de experiencia, pero el trabajo y la oración de los misioneros han hecho crecer en abundancia la presencia del cristianismo en la zona. El porcentaje de católicos actual se consolida cerca del 20% de la población total y el número de diócesis del país se han duplicado. Solo en la diócesis de la que forma parte Alejandro Canales se bautizaron 3.500 personas en Pascua de Resurrección, y en el seminario de su ciudad se forman 150 jóvenes. No obstante, él insiste en que «tiene que haber vocaciones» para poder acompañar a los catecúmenos en el recorrido de su fe.

El padre también señala otros desafíos actuales en el país: «La familia, la juventud, (...) también siguen presentes los temas de la doctrina social de la Iglesia». Desafíos que seguirá intentando resolver hasta que Dios se lo permita.

Igualmente también recalca la importancia de la Iglesia en el progreso social de Chad: «El anuncio del Evangelio transforma socialmente, se ve la diferencia en los poblados en los que la fe ha profundizado y en los que no». En muchos pueblos del país si no hay misioneros no hay servicios básicos. La Iglesia sostiene centenares de escuelas y centros de salud de primer nivel.

Cualquiera puede participar en la misión

Los misioneros en Chad –y en todo el mundo– no han estado solos, sino que han contado con el apoyo económico y espiritual de todos los católicos del mundo, a través de Obras Misionales Pontificias, que año a año ha ido acompañando el crecimiento de las iglesias locales en los territorios de misión. Esta sensibilización se trabaja cada año a través de jornadas misioneras como la del Domund y de muchas iniciativas, como Sembradores de estrellas, visita a colegios, enfermos misioneros, experiencias misioneras de jóvenes, etc. Todo ello da lugar a una recaudación económica, que no es más que un signo de que la sensibilización ha calado.

Gracias a la generosidad de los españoles, se pudieron enviar 15.215.641€ para apoyar 1.119 proyectos misioneros en todo el mundo. 473 de ellos fueron proyectos infantiles de educación, salud y evangelización. También se apoyó la formación de más de 13.000 seminaristas nativos, que toman el relevo de los misioneros. Y se pudieron cubrir necesidades básicas de la misión tales como la formación de los catequistas nativos, los gastos ordinarios del día a día o la construcción de nuevas parroquias y casas para los misioneros. José María Calderón, director de OMP España, agradece la ayuda con claridad: «Me da mucha alegría saber que existe en la conciencia de los españoles que no podemos olvidarnos de nuestros misioneros».

Federico León García

Fuente: El Debate