“Sean capaces de despertar el interés por la verdad, porque ustedes mismos se sienten atraídos por ella”
El Papa recibe en audiencia a escritores y escritoras de todo el mundo, con motivo del centenario del nacimiento de la Librería Editorial Vaticana, y les repite las palabras de Pablo VI a los artistas: “Los necesitamos a ustedes, a su imaginación, a su fantasía narrativa, a su vivacidad de pensamiento. Los necesitamos para crear espacios de libertad y autenticidad, en los que la gracia divina pueda hacer resonar una promesa de consuelo y paz".
Los necesitamos a ustedes, a
su imaginación, a su fantasía narrativa, a su vivacidad de pensamiento. Los
necesitamos para crear espacios de libertad y autenticidad, en los que la
gracia divina pueda hacer resonar una promesa de consuelo y paz.
Citando las palabras que San
Pablo VI pronunció en la misa de 1964 a los artistas, el Papa León XIV se
dirigió esta mañana a un grupo de escritores, a quienes recibió en audiencia en
la pequeña aula adyacente al Aula Pablo VI, con motivo del centenario de la
Librería Editorial Vaticana, creada en 1926.
Iniciando su discurso, el
Pontífice dio la bienvenida a los 50 escritores presentes, recordando la
ocasión como “propicia para reflexionar sobre la importancia del libro y de la
escritura, una forma de expresión humana de la cual ustedes son, con su variedad
de estilos y lenguajes, maestros y modelos”.
Escribir es un acto de verdad
Escribir —tal como ustedes lo
hacen— es un acto de verdad, de revelación. Escribir nos dice quiénes somos, en
qué creemos y en qué esperamos, hacia qué mundo nos dirigimos, qué futuro
soñamos.
“La verdad no es un territorio
que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”, precisa el Santo
Padre. “Nunca – añade – somos dueños de la verdad; es ella, más bien, la
que nos ‘conquista’. De ahí el deseo del Papa de que “sean capaces de despertar
el interés por la verdad, porque ustedes mismos se sienten atraídos por ella”.
Escribir es un gesto de
humanidad
Escribir, además, es un gesto
de humanidad. "Soy un ser humano y nada de lo que es humano lo considero
ajeno a mí", argumentaba Terencio.
“En la literatura se despliega
todo el abanico de las experiencias humanas” continúa el Obispo de Roma,
citando al Papa Francisco que ha destacado su valor formativo, citando a su vez
a C. S. Lewis: al leer un texto literario, nos vemos en condiciones de “ver a
través de los ojos de los demás”, adquiriendo una amplitud de perspectiva que
ensancha nuestra humanidad. Es así que se activa en nosotros “el poder empático
de la imaginación, que es un vehículo fundamental para esa capacidad de
identificarnos con el punto de vista, la condición y los sentimientos de los
demás, sin la cual no hay solidaridad, compartir, compasión ni misericordia”.
Al escribir sus historias y al
esbozar a sus personajes, ustedes se identifican con ellos, captan sus puntos
de vista, sus emociones, sus sentimientos, sus actitudes… En esto radica el
gran entrenamiento en humanidad que ustedes hacen experimentar a los lectores,
porque quien lee, en cierto sentido, vive muchas vidas además de la propia.
“Y esto – precisa el Papa - nos
ayuda a descubrir la diversidad de puntos de vista, a no absolutizar el propio
y a componer, como en un mosaico, el perfil de esa verdad que siempre nos
supera”.
Escribir tiene que ver con
Dios
“Por último, escribir tiene
que ver con Dios”, afirma León XIV. “Puede parecer atrevido decir esto, pero
varios teólogos han reflexionado y escrito sobre la consonancia entre la forma
de escribir y la revelación del Dios bíblico”. A este respecto, cita las
palabras del cardenal Timothy Radcliffe, según las cuales “para los cristianos,
nada de lo humano es ajeno a Cristo”.
Cuando llegamos al fondo de
nuestra humanidad, no estamos lejos de Dios: es ahí, en medio de historias muy
humanas, donde Dios se revela. El Dios de la Biblia se manifiesta en la
liberación de la esclavitud, en el nacimiento ya inesperado de un hijo, en el
amor misericordioso y fiel. Habla a través de hechos y encuentros, rostros e
historias.
"Dios obra en nuestra
vida a través de lo que hacemos y de lo que somos, y a través de las muchas
personas con las que nos encontramos", añade.
Finalizando su discurso, el Papa
León agradece a los escritores por “cada vez que han sembrado semillas de
reconciliación, de encuentro y de amistad”,
“Por eso los aliento en su labor
y con gusto invoco sobre ustedes y sus seres queridos la bendición del Señor”,
concluye.
Fuente: Vatican News
