LA ESTOLA, ORNAMENTO LITÚRGICO QUE DISTINGUE AL SACERDOTE

El ornamento litúrgico que indica la dignidad del sacerdote es la estola, que se le impone durante la celebración del sacramento del Orden Sagrado

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No es intrascendente que la Iglesia quiera revestir a sus ministros con otro ropaje propio de la acción sagrada. Los ornamentos sacerdotales, tal como se han desarrollado a lo largo del tiempo, son una expresión de la acción sacerdotal. Por eso, hablaremos de la estola, ornamento litúrgico propia del sacerdote.

El origen de los ornamentos litúrgicos

Los ornamentos litúrgicos de hoy tienen sus orígenes en los ornamentos sacerdotales y levíticos de la Antigua Ley y luego en las antiguas vestiduras de los nobles romanos.

Están destinados a la celebración de los misterios de la fe, entrañan un alto sentido espiritual, y tienen una funcionalidad ritual y un carácter distintivo en el orden de los ministros. Con su simbolismo enseñan a proveernos de armas espirituales en el combate contra el espíritu del mal.

La estola

Dentro de los ornamentos litúrgicos sobresale, aunque no sea muy evidente a la vista, la estola, que es una especie de banda que el sacerdote o el obispo cuelga del cuello sobre el pecho y ajusta con el cíngulo sobre el alba y bajo la casulla.

En el caso de los diáconos la estola va cruzada del hombro izquierdo por delante y por detrás a la parte derecha de la cintura; igualmente ceñida con el cíngulo sobre el alba y bajo la dalmática.

Después de la reforma litúrgica del Vaticano II se regresa al uso original de llevar la estola bajo la casulla pendiendo ambos lados del cuello perpendiculares y paralelos. Hasta entonces y desde la alta Edad Media, se llevaba cruzada o en forma de X, siempre debajo de la casulla.

La estola será del mismo color de la casulla y lo único que se exige que lleve la estola como decoración es una cruz en el medio (a la altura del cuello), que el ministro ordenado besa antes de ponérsela.

La disciplina actual prescribe su uso en la Misa, los sacramentos y sacramentales y siempre que haya un contacto con la eucaristía.

De orarium a estola

Se desconoce con exactitud el origen de la estola, pero lo más probable es que derive del manto de oración de los judíos y más especialmente del orarium, nombre con que era conocida la estola en la antigüedad.

La palabra orarium es un término que se puede hacer derivar de orare (hablar, predicar) -de aquí la palabra oratoria-, convirtiéndose este ornamento en una insignia de los predicadores.

La Biblia la clasifica entre las vestiduras de honor. A partir del siglo XII no se utilizó más el término orarium, sino estola.

La estola va bajo la casulla porque la estola es lo primero que se recibe en la ordenación y la casulla va encima de todo porque ésta simboliza la caridad que lo cubre todo. Dicho de otra manera, la caridad es lo que debe saltar más a la vista en el sacerdote; es lo que lo debe distinguir más que otra cosa.

Simbolismo de la estola

1. Poder o autoridad

Es símbolo del poder o la autoridad sacerdotal y es la insignia por excelencia de la dignidad sacerdotal.

2. Dignidad

Como la estola era una vestimenta utilizada por personas de cierta dignidad, simboliza la dignidad del primer hombre, del hombre antes del pecado original.

3. Inocencia

Simboliza la inocencia necesaria para el cumplimiento del servicio sacerdotal, y el vestido de gloria con el que será revestido el siervo bueno y fiel por el Señor en recompensa de sus méritos. Evoca por tanto el traje de fiesta que el Padre impuso al hijo pródigo, al volver a casa andrajoso y avergonzado. Sólo Dios puede darnos dicho traje y hacernos dignos de presidir su mesa, de estar a su servicio.

4. Yugo

Como se lleva sobre el cuello se la asimila a un yugo, el dulce yugo de Nuestro Señor; es decir las obligaciones del estado sacerdotal.

5. Buen Pastor

Simboliza a las ovejas que el buen pastor lleva sobre sus hombros.

6. Soga

La estola también significa las sogas con que Nuestro Señor fue arrastrado al Calvario.

7. Sacrificio

La estola del diácono es símbolo de sacrificio y generosidad en el servicio de la comunidad cristiana.

Henry Vargas Holguín

Fuente: Aleteia