"Que cada vez más personas deseen en España una inyección letal deber ser un motivo de preocupación, no un motivo de alegría"
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| Imagen referencial de eutanasia. | Crédito: Canva Pro. |
Este jueves 25
de junio se cumplen cinco años desde la entrada en vigor de la Ley de Eutanasia
en España que, desde su aprobación, se ha cobrado la vida de 1.668
personas, según datos oficiales publicados por el
ministerio de Sanidad.
El aumento
eutanasias ejecutadas ha sido constante: 75 en el segundo semestre de 2021; 288
en el año 2022; al año siguiente, se aplicó la eutanasia a 334 personas; en
2024 fueron 426 las realizadas; y, en 2025, 565 personas fueron
eutanasiadas.
12 efectos
destructivos de la ley de eutanasia
La Asociación
profesionales por la Ética emitió un informe en el que expone que la
evolución de la eutanasia en estos cinco años confirma que, "una vez
aprobada, la eutanasia se convierte en una pendiente resbaladiza" que
tiene 12 efectos destructivos.
Así, señalan en
primer lugar el crecimiento acelerado del número de eutanasias" año a año,
cuyos aumentos interanuales se han duplicado dese el 16% de 2023 al 32,6 % en
2025, así como la ampliación progresiva de supuestos bajo el paraguas del
"padecimiento grave".
En tercer
lugar, se destaca la agilización de los procedimientos eutanásicos "aún a
costa de reducir o eliminar sus garantías", como se
ha propuesto ya en el Congreso, a
lo que se añade que se promueve la eutanasia "como opción altruista bajo
el argumento de la donación de órganos y de los legados a asociaciones
pro-eutanasia".
En quinto
lugar, denuncia la "imposición del llamado 'derecho a morir' y de la
autonomía personal por encima de la buena práctica médica".
El sexto efecto
destructivo consiste en que se produce una "dejación del esfuerzo
clínico" en situaciones donde la eutanasia aparece como una vía "más
fácil y menos costosa". También se denuncia "el daño a la relación de
confianza" entre el paciente y el médico y el paciente y sus
familiares.
Por otro lado,
se denuncia un "menor esfuerzo en la investigación de enfermedades
neurológicas y degenerativas", la "normalización de la
eutanasia" en la sociedad y los profesionales sanitarios, así como la
"pérdida del sentido de la vida vulnerable, del envejecimiento y del valor
de su cuidado y su acompañamiento".
Los efectos
negativos que completan la docena son la "presión social sobre las
personas dependientes, bajo los criterios de 'calidad de vida' y la percepción
de ser una carga para otros" y, finalmente, un fomento del individualismo
y la "indiferencia social respecto del sufrimiento".
5 líneas de
trabajo para hacer frente a la eutanasia
Más allá de
señalar peligros y contradicciones en el avance de la eutanasia en España,
Profesionales por la Ética aporta cinco líneas de trabajo "para revertir
la pendiente resbaladiza de la eutanasia en la que ya estamos
inmersos".
La primera
medida es avanzar en "desarrollar el plan, la organización y los recursos
necesarios para dar una cobertura nacional de cuidados paliativos", que
debe incluir "equipos domiciliarios y unidades especializadas en
pediatría".
La segunda
propuesta pasa por impulsar el apoyo "a las personas en situación de
vulnerabilidad y a sus familias", de manera singular de dependencia,
enfermedad mental y soledad no deseada, dotando con recursos los planes de
apoyo a estos retos y facilitando "el apoyo familiar a través de programas
de conciliación para el cuidado".
Para
Profesionales por la Ética es también necesario controlar la información
oficial sobre las eutanasias practicadas para "asegurar el rigor en los
procedimientos de solicitud y aprobación de eutanasias y evitar que una
interpretación laxa de los supuestos contemplados por la ley convierta la
eutanasia en la 'solución' más fácil, accesible y rápida".
En cuarto lugar
"es vital preservar la misión y los fines de la actividad sanitaria,
dirigida a prevenir, curar y cuidar la salud, así como la ética y la praxis
profesional".
En este
sentido, subrayan que "la eutanasia atenta contra la esencia de la
medicina, cuidar de la vida humana, y no debería ser considerado nunca un acto
médico", por lo que es preciso "asegurar el ejercicio real de la
objeción de conciencia".
Por último, se
aboga por frenar la promoción de la eutanasia porque su aumento "no es un
bien social, ni una muestra de avance de los derechos humanos, ni tan siquiera
es un hecho neutro".
"Que cada
vez más personas deseen en España una inyección letal deber ser un motivo de
preocupación, no un motivo de alegría", enfatizan, por lo que apuestan por
"un plan de prevención de la eutanasia" al igual que con el suicidio
y, en última instancia, la derogación de la Ley de Eutanasia y la aprobación de
legislación "que facilite el cuidado de la vida humana hasta el
final".
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
