María nos ayude a responder a cuanto se nos pide
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| El Papa saluda a los peregrinos (ANSA) |
Tras haber
dedicado su última catequesis a “La Iglesia peregrina en la historia hacia la
patria celestial”, este miércoles, 13 de mayo, memoria de la beata Virgen María
de Fátima, el Santo Padre reflexionó sobre el capítulo VIII de la Constitución
dogmática Lumen Gentium, dedicado a “La Virgen María, modelo de la Iglesia”. El
Papa: “Pidamos a la Virgen que nos conceda este don: que crezca en todos
nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia”.
“Las
reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium,
nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de
Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria”, lo dijo el
Papa León XIV en la Audiencia General de este miércoles, 13 de mayo,
continuando con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio
Vaticano II, en esta ocasión reflexionando sobre el capítulo VIII de la Constitución
dogmática Lumen Gentium, dedicado a la Virgen María, modelo de
la Iglesia.
María
modelo, miembro y madre de la comunidad eclesial
Al iniciar su
catequesis, el Pontífice señaló que, el Concilio Vaticano II quiso dedicar el
último capítulo de la Lumen
gentium a la Virgen María (Cfr. 52-69). En el numeral 53 se dice
de Ella: «proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la
Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la
caridad».
“Estas
palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del
Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan
reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la
comunidad eclesial”.
María es el
modelo perfecto de lo que la Iglesia está llamada a ser
En este
sentido, el Papa dijo que, María al dejarse moldear por la obra de la Gracia, y
al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, es el modelo
perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra
del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción
del Espíritu Santo.
“Además, es
la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la
apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de
Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que,
finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre
nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con
filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada”.
María la
mujer icono del Misterio
Por ello, el
Obispo de Roma indicó que, se podría expresar el conjunto de estas
características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del
Misterio.
“Con el
término mujer se evidencia la concreción histórica de esta
joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de
convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se
subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en
Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre
consentimiento de la fe en Él”.
María es por
tanto la mujer icono del Misterio, es decir del diseño divino de salvación, en
una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo.
El lugar
reservado a la Virgen María en la obra de la Redención
Por otro lado,
el Papa León señaló que, el Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el
lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen
gentium, 60-62).
“Ha
recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo y que su Madre
Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de
Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo,
«la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios
juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar
a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente
caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es
nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61)”.
En la Virgen
María se refleja el misterio de la Iglesia
De ahí que, en
la Virgen María, afirmó el Santo Padre, se refleja también el misterio de la
Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo
y su patria.
“En la Madre
del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se
reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza
esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en
ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser”.
María nos
ayude a responder a cuanto se nos pide
Finalmente, el
Papa León XIV invitó a dejarnos interpelar por tal modelo sublime que es María,
Virgen y Madre, y pedirle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a
cuanto se nos pide a través de su ejemplo. Para ello, propuso las siguientes preguntas:
“¿Vivo con
fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la
alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a
María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella
que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?”.
Que crezca
en todos nosotros el amor por la Iglesia
Antes de
concluir su catequesis, el Pontífice invitó a invocar con humildad y confianza
al Espíritu Santo, que descendió sobre María, para que nos done vivir
plenamente estas realidades maravillosas.
“Y, después
de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que
nos conceda este don: que crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre
Iglesia”.
Renato Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
