En el Regina Caeli, en Kilamba, León XIV reitera su condena por la reciente intensificación de los ataques en el corazón de Europa
| El dolor de la población ucraniana tras un ataque ruso |
«Que callen las
armas y se siga el camino del diálogo». A continuación, anima a quienes se
esfuerzan por encontrar una solución diplomática a que continúen con los
diálogos de paz.
El anhelo de
paz que brota de África se extiende, gracias a las palabras de León XIV
pronunciadas al término de la misa en Kimbala ante unas 100 mil personas, al
corazón de Europa, ensangrentado por el conflicto en Ucrania y en todo Oriente
Medio, donde el Papa espera que cesen definitivamente todas las hostilidades.
Su pensamiento se dirige en particular a la situación en el Líbano.
Abrazar
el clamor de quienes sufren
En la oración
del Regina Caeli, el Papa confía a la «Madre y compañera de camino, la alegría
de la Resurrección». Por cada parte de la humanidad que sufre a causa de los
conflictos, a ella se dirige la súplica del Pontífice, que ella, Madre de
Jesús, Madre del Corazón, "nos ayude a sentir siempre cercana, viva y
fuerte la presencia de su Hijo resucitado".
Con este
canto gozoso no queremos borrar ni sofocar el grito de los que sufren, sino más
bien abrazarlo y unirlo a nuestra voz, en una nueva armonía, para que incluso
en el dolor permanezca viva la luz de la fe, y con ella la esperanza en un
mundo mejor.
Solidaridad con
el pueblo ucraniano, que callen las armas
El pensamiento
del Pontífice se dirige a Ucrania, donde un joven de 16 años ha perdido la vida
y cuatro adultos —tres mujeres y un hombre— han resultado heridos tras un
ataque con drones rusos contra la ciudad de Chernihiv, ocurrido en las primeras
horas de hoy, 19 de abril.
Lamento
profundamente el reciente intensificarse de los ataques contra Ucrania, que
siguen afectando también a los civiles. Expreso mi cercanía a quienes sufren y
aseguro mi oración por todo el pueblo ucraniano. Renuevo el llamamiento para
que callen las armas y se siga el camino del diálogo.
Que se ponga
fin de manera permanente a las hostilidades en Oriente Medio
A continuación,
la preocupación del Sucesor de Pedro se dirige al País de los Cedros, visitado
en su anterior viaje apostólico y mencionado poco antes por el arzobispo de
Luanda en sus palabras de agradecimiento al término de la celebración. Aquí, el
alto el fuego es cada vez más frágil.
En cambio,
es motivo de esperanza la tregua anunciada en Líbano, que representa un brote
de alivio para el pueblo libanés y para el Levante. Aliento a quienes están
trabajando por una solución diplomática a continuar los diálogos de paz, para
hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Oriente Medio.
Por último, el
Papa reitera el compromiso «hoy y cada día» para hacer crecer a nuestro
alrededor los frutos de la Pascua, que son el amor, la verdadera justicia y la
paz, más allá de todo obstáculo y dificultad.
Fuente: Vatican
News