La
hermana Carine se lo ha contado a León XIV durante el acto por la paz que ha
presidido en Bamenda. Según el Papa, vive en «tierra ensangrentada pero fértil»
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| Hna. Carine. Foto: Vatican Media. Dominio público |
«El 14 de noviembre la
hermana Mediatrix y yo fuimos secuestradas por unos
hombres armados y llevadas al bosque, donde nos mantuvieron
como rehenes durante tres días y tres noches».
Lo ha contado Carine Tangiri
Mangu, hermana
de Santa Ana, este jueves durante el acto por la paz presidido por
el Papa en Bamenda, Camerún.
Según
ha narrado la religiosa, los secuestradores «exigieron que les diéramos números
de teléfono para poder pedir un rescate». Y aunque bien podrían haber cedido al
chantaje y nadie las juzgaría por ello, ellas
iniciaron «una huelga de hambre y explicamos que simplemente estábamos haciendo
nuestro trabajo por los pobres y que no teníamos nada que
ver con la política».
«Lo que mantuvo viva nuestra
esperanza fue el rosario»
Visiblemente
emocionada, la hermana Carine ha abundado en que, durante su cautiverio, «no
podíamos lavarnos, ni comer o beber agua a nuestro antojo, ni siquiera dormir».
¿De dónde sacaron pues la fuerza para sobreponerse a este atropello? La
religiosa ha respondido que «lo que
mantuvo viva nuestra esperanza fue el rosario, que rezamos sin
cesar durante todos esos días».
Sucias y hambrientas,
finalmente fueron liberadas «gracias a la intervención de los cristianos de esa
zona». Es un final feliz pero no oculta el
diagnóstico de que «estas son las condiciones en las que muchas mujeres
consagradas realizan su labor y viven en esta zona de
guerra».
El Papa llama a una «revolución silenciosa»
Tras
escuchar su testimonio, León XIV ha reconocido que Camerún es una
«región atormentada» y una «tierra ensangrentada pero fértil». Ha
reconocido que, aunque en teoría ha visitado este país «para
anunciar la paz», en realidad «descubro rápidamente que sois vosotros los que me la anunciáis a mí y
al mundo entero».
El
Papa ha elogiado el Movimiento por la Paz impulsado por líderes religiosos y ha
lanzado una advertencia a quienes usan la fe para sus causas bélicas: «¡Ay de quienes doblegan las religiones a sus propios intereses!».
Ha señalado además lo absurdo que es que «se necesitan miles de millones de
dólares para matar y devastar» mientras faltan recursos «para sanar, educar y
levantar».
Por último, León XIV ha resumido que «el mundo está siendo destruido por
unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de
hermanos y hermanas solidarios». Les ha pedido continuar «esa
revolución silenciosa» protagonizada por religiosos como la hermana Carine «sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos, siempre
juntos».
Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega
