El delantero, que se perderá toda la temporada y el Mundial, ha hecho un profundo acto de fe: «Aun sin entender, confío en ti…»
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| Foto: AFP |
Rodrygo Goes,
jugador del Real Madrid, se lesionó de gravedad el pasado lunes 2
de marzo. Corría el balón en el Santiago Bernabéu, enfrente se encontraba el
Getafe. El resultado, en ese momento, era 0-1. Así estaban las cosas cuando, en
un lance del juego, el jugador brasileño se hizo daño en la rodilla.
«Tras las
pruebas realizadas hoy a nuestro jugador Rodrygo por los servicios médicos del
Real Madrid se le ha diagnosticado la rotura del ligamento cruzado
anterior y la rotura del menisco externo de la pierna derecha», reza
el parte médico compartido por el club blanco.
El pronóstico
supone un duro golpe en la carrera del jugador, que estará de baja todo lo que
queda de temporada. Así, el delantero se perderá también una de las
competiciones más importantes en el mundo del fútbol: el Mundial. La prueba
se disputará, sin que Rodrygo participe en ella, entre el 11 de junio —un
día antes de que el Papa concluya su viaje a España— y el 19 de julio de
2026.
Dios lo
tiene todo bajo control
Poco después de
la confirmación de su lesión, el jugador reconoció
en redes sociales que se trata de «uno de los peores días de
mi vida». Unas palabras a las que acompañó con el vídeo del momento en el
que se produce la rotura. «Estoy fuera por el resto de la temporada y el
Mundial, un sueño que todos saben lo mucho que significa para mí. Solo puedo
mantenerme fuerte».
Pero junto con
el normal desahogo, el brasileño no se ha dejado vencer por la desesperanza. Al
contrario, se ha mostrado profundamente confiado en el Señor. De hecho, lo
primero que escribe en la publicación es: «Aun sin entender, confío en
ti…», dice para después incluir un emoticono de unas manos rezando.
«No sé si lo
merezco…», añade, «pero ¿de qué puedo quejarme después de tantas cosas
maravillosas que he vivido?»
La breve
publicación concluye con una declaración que revela la profunda fe del jugador
del Real Madrid: «Gracias a todos por sus oraciones y cariño. Prometo no
detenerme aquí, todavía me queda mucho por vivir en el fútbol. Dios lo
tiene todo bajo control».
José Calderero de Aldecoa
Fuente: Alfa y Omega
