Cuando el dolor te haga pensar que no puedes más, piensa en la Virgen María al pie de la cruz de Cristo y abraza la tuya, porque no quedarás defraudado
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La vida viene
con contratiempos incluidos. Y a veces son tantos que nos hacen sentir que no
hay solución posible. En este contexto es cuando surge la tentación, ¿es verdad
que Dios me ama?, entonces ¿por qué permite que me ocurran tantas desgracias?
La cruz que te ha tocado tal vez pese demasiado, pero recuerda a Jesús y a
María santísima en el momento de la crucifixión y abraza la tuya con amor.
Una cruz
hecha a la medida
Una conocida
historia narra que un hombre se quejaba con Jesús porque su cruz era muy pesada
y le pedía que se la cambiara. El Señor accedió, presentándole una habitación
con cruces de todos tamaños para que eligiera la que mejor le pareciera. El
hombre se probó una tras otra hasta que encontró la perfecta. - ¡Esta, Señor! -
dijo él. Jesús, con una sonrisa, le respondió: - Esa es la cruz que quisiste
cambiar, y te queda bien porque está hecha a la medida - .
Aunque te
parezca que pesa demasiado, recuerda que Dios no te dará más de lo que puedas
soportar. Porque ocurre que Él también nos da la fuerza necesaria para
cargarla. Por eso, los problemas, tristezas y sinsabores de la vida están
acompañados de momentos felices y situaciones que nos llenan de satisfacción.
Basta recordar
la vida de algunos santos: ¿cómo pudo san Juan Pablo II salir adelante de la
pérdida temprana de su familia entera, de un atentado en contra de su vida, de
la cruel enfermedad de Parkinson? La cruz era densa, pero Dios lo acompañó en
todo momento.
Abraza la
cruz como María
Manuel
Capetillo, actor y torero mexicano que desde hace muchos años ha dedicado
su vida a dar conferencias para promover el santo rosario y la consagración a
la santísima Virgen María, platicó para Aleteia una anécdota.
"Un día
estuve en Querétaro (México) para participar en un evento de matrimonios en
crisis", comienza. Manuel dijo que en una visita a la basílica de
Guadalupe le regalaron una imagen que había tocado la tilma de san
Juan Diego, en la que está plasmada la Santísima Virgen.
Así es que,
durante el evento, puso esa imagen, que tiene bendiciones especiales, a la
vista de todos.
"Al
finalizar estaba hablando con unas personas cuando se acerca mi asistente para
decirme que teníamos un problema". El hombre le dijo entonces que las
personas habían estado tocando la imagen, pero una pareja puso sobre ella un
crucifijo. Para su sorpresa, se había quedado pegado.
Manuel creyó
que le habían puesto alguna sustancia, sin embargo, al acercarse e intentar
retirarlo descubrió que no había manera de quitarlo. Simplemente estaba
fuertemente adherido a la Virgen. Entonces comenzaron a orar.
En ese momento
se le vinieron a la mente unas palabras que dirigió a la pareja: "Dice la
Virgen que ella abraza la cruz de su Hijo, Jesucristo. Que ustedes
abracen la
cruz en su matrimonio". En ese momento el crucifijo cedió y los
esposos, en medio de lágrimas, se abrazaron y se pidieron perdón.
Recuerda a
María Santísima. A pesar del mortal dolor que atravesaba su alma amó a su Hijo
y abrazó su cruz, confiando en Dios y aceptando su voluntad. Haz tú lo mismo y
ponte en manos del Señor, Él te dará lo que necesitas para triunfar sobre las
adversidades.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
