¿Cómo no reconocerle?
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hacía buen
tiempo, ¡un día precioso! Fui a dar un paseo y llevé conmigo un cuaderno para
practicar el dibujo. La huerta es muy grande y hay rincones preciosos que me
llamaban la atención. Una simple carretilla cargada ya me parecía algo
atractivo para dibujar.
Finalmente, fui
al pequeño jardín que cuido: los narcisos ya estaban en flor. Me senté junto a
uno y empecé a dibujarlo. Cuando ves una flor, puede parecer bonita, fea,
llamativa… pero, al tener que dibujarla, tuve que adentrarme en ella.
En el narciso,
los pétalos principales son tres y se solapan con otros tres intercalados. En
el centro hay una especie de corona. Esa pequeña flor me estaba cautivando.
¡Qué diferente es verla de cerca, observarla!
Cuando observas
hasta lo más pequeño de la creación, todo habla de un Dios Creador. Pequeño o
grande, todo es perfecto y sorprendente. Tanta perfección y belleza en algo tan
pequeño solo deja evidencia de que un Dios, que es bondad y belleza, lo ha
creado.
Hay mucha
diferencia entre “ver” y “observar”. Ver es automático, pero observar requiere
tiempo, silencio, adentrarte y dejarte sorprender. Pero ¿detenerte? ¡Con todo
lo que hay que hacer! A veces, en lugar de hacer para vivir, vivimos para
hacer. Vivir supone poder parar y hacer silencio para descubrir la huella del
Señor en todo lo que te rodea: la evidencia de su presencia en el milagro de
una vida que nace, en la amistad, en el hecho de que puedas orar, pensar,
decidir… en una pequeña flor. Todo se entrelaza con el Señor.
Jesús nos lo
muestra en las parábolas: lo más cotidiano se entrelaza con el Cielo. Te invita
a descubrirle cerca, en todo lo bueno y bello que ha creado.
“Dios existe:
solo necesitas detenerte y experimentarlo.”
Hoy, el reto
del amor es que, parando y observando algo pequeño, experimentes la presencia
de Dios en ello.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
04 marzo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
