Los diputados españoles aplaudían a alguien que denunciaba aborto y eutanasia... Ana Iris Simón cree que van a cambiar cosas.
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| Ana Iris Simón y Carla Restoy hablaron de aborto. antena 3 captura pantalla |
El discurso
del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados, y la ovación de 7
minutos que le siguió por parte de casi todos los presentes, ya está
abriendo debates y rompiendo tabúes, con mucha gente descolocada. Y en
televisión las tertulianas católicas Ana Iris Simón y Carla Restoy aprovecharon en
cuanto se mencionó un supuesto "consenso" sobre el aborto.
La
contradicción de los políticos que aplauden
En el programa
de Antena 3 TV Espejo Público, el periodista Rubén
Amón destacó la incoherencia de que políticos que han votado a favor del aborto y
han creado una ley de eutanasia hace tres años y que ahora quieren colocar el
aborto como un "derecho fundamental" en la Constitución aplaudan
de pie fervorosamente a un Papa que ha dedicado varios párrafos a hablar en
defensa de la vida "desde la concepción hasta la muerte
natural".
"Es un
disparate la contradicción que hay entre lo dicho y lo aplaudido", ha
afirmado Rubén Amón. Puso el ejemplo del aborto, que consideró un "asunto
nuclear". Pero habló de que cambiar el aborto en la Constitución requiere
"un margen amplio [de parlamentarios] que recoge el consenso social, Ana
Iris".
Ante la
palabra "consenso" la escritora y periodista, formada en una
familia muy de izquierdas, sonrió con desconfianza. "¿Consenso para
qué?", protestó. "Me hace gracia que nos creamos la demoscopia
cuando nos interesa", dijo. Distinguió entre lo que sería una mayoría
parlamentaria y lo que sería un consenso social. "La sociedad no es el
parlamento", recordó.
Ana Iris
aprovechó para hablar de la cantidad de niños con síndrome de Down y con otras afecciones,
que han acudido a los actos multitudinarios del Papa. "Materializaban
eso que decía el Papa, la defensa que hacen los católicos de los más
débiles, la acogida de la vida, independientemente de que no sea
perfecta o no nos lo parezca".
Abortar en
cualquier semana
Carla Restoy
explicó que hace unos días entró en la clínica Dator, una de las mayores
clínicas abortistas de España. "Dije que estaba embarazada de 17
semanas, me dijeron que tenía cita si quería abortar, por 800
euros, el jueves a las nueve y cuarto. Iba a ir, pero al final no fui,
evidentemente no estoy embarazada", señaló.
En España hay
aborto libre (sin tener que alegar causa) de fetos de hasta 14 semanas. A
las 18 semanas, la única vía legal para abortar en España es declarar
"riesgo para la salud de la mujer, anomalía fetal grave o
incompatibilidad con la vida". Pero en la práctica en los
abortorios simplemente declaran un grave riesgo para la salud psíquica que
nadie comprueba y sirve de coladero generalizado.
"Estás
hablando de un delito, pues denúncialo", respondió un periodista. Pero en
realidad, puesto que el hecho ni se intentó ni se consumó, sería
difícil de denunciar.
El sacerdote
Francisco Javier Bronchalo, colaborador frecuente en ReL, dijo:
"Si estamos aquí, y si sus señorías están ahí, es porque nuestras madres
no han abortado. Si hay vida, hay vida; no depende de que una ley diga
una cosa o diga otra". Ana Iris "os gusta la ciencia unas veces y
otras tampoco".
Cuando un
tertuliano consideró que la oposición al aborto era un tema
"ideológico", las dos católicas (ambas son conversas, y saben lo que
es vivir sin fe) saltaron insistiendo "no es ideología, es
biología". "A veces cuánto os gusta la ciencia, y otras, qué
poco", protestó Ana Iris.
Volviendo al
tema de los diputados aplaudiendo al Papa, que dijo cosas que no defienden, Ana
Iris también pidió coherencia.
"Misericordia
quiero y no sacrificios", citó Ana Iris a Oseas 6,6, (pero Jesús también
usa la frase), que pide llevar una vida coherente y de amor, no sólo cumplir
rituales religiosos. "Ojalá mañana haya una reflexión profunda y emanen
unas leyes justas..."
"Sabes que
no va a ocurrir", le dice Rubén Amón. La presentadora comenta a Ana Iris
que el partido Vox ya ha diluido el tema del aborto "porque no le acerca a
una mayoría social".
Pero Ana Iris
responde: "Creo que nos vamos a llevar sorpresas con el
aborto y vamos a ver cómo se defiende la vida desde posturas
que ahora nos parecen irreconciliables".
Carla Restoy
habla de que hay "mujeres destrozadas porque se han creído la mentira de
que el aborto es libertad. Después de abortar están destrozadas".
Dos temas
interesantes sobre la mesa
No dio tiempo a
profundizar más, pero hay dos temas que merecen más análisis.
Por un lado, el
supuesto consenso. ¿Qué piensan de verdad los
españoles sobre lo que es el aborto, y cómo debería regularse? Los
activistas provida y los cristianos nunca generan sus propias
encuestas, ni siquiera sus universidades lo hacen. Por ejemplo, se podría
preguntar en una encuesta si al abortar se mata a "un ser humano", a
"una persona", a "un ser biológico pero que no es humano",
etc...
Metroscopia
dice que el 60% de las mujeres y el 55% de los hombres apoyan incluir el aborto
"como derecho en la Constitución" (abril 2024), y hasta un
tercio de los votantes de Vox lo desearía. Pero, por un lado, Metroscopia
es una casa de sondeos progresista, que suele publicar en El País. Por
otro, la gente no distingue entre "tener derecho a abortar" y lo que
es un "derecho fundamental" en la Constitución.
Por otro
lado, Ana Iris es sagaz al hablar de nuevas posturas para defender la
vida.
En 2020, en un
artículo en First Things, Mary Everstadt explicaba que gente muy
diversa va a ir uniéndose a la postura provida. "No hace falta ser un
tomista con carnet para entender una serie de cosas: que vivir es algo
bueno, que quitar la vida está mal, que es injusto que el fuerte
aplique violencia contra el débil... estas cosas siguen resonando en
círculos no religiosos, incluso en la cultura popular y ambientes considerados
hostiles a la cultura de la vida", dice la analista.
Pone el ejemplo
de Gandhi, que no era cristiano en absoluto, pero en su oposición a la
violencia se oponía también al aborto. Incluso se enfrentó con la gran
jerarca abortista, Margaret Sanger, la fundadora de la patronal abortista
Planned Parenthood, cuando ella acudió a la India a predicar a los indios que
tuvieran menos bebés.
Eberstadt es
vegetariana (aunque no cree que ser vegetariano sea moralmente exigible) y
lleva años estudiando conexiones que debería haber entre el movimiento
a favor de los animales y el movimiento provida. Distingue entre el
movimiento por los "derechos" de los animales ("filosóficamente
problemático", dice) y el movimiento que pide simplemente un trato justo,
moral, a los animales, "que es, potencialmente, amigo de la causa provida".
La conexión se
puede hacer, dice, desde la ciencia: cuanto más investigamos a los animales,
más vemos que se parecen a nosotros en organización social, formas de
aprendizaje, etc... Para personas que nunca se han dedicado a pensar sobre el
aborto, puede ser bueno plantearles algunos temas.
Por ejemplo, a
quien se opone a hacer experimentos horrendos con animales, y crías de
animales, se le puede preguntar ¿cómo puede permitirse que se practiquen
abortos con crías humanas? "Si los científicos se dedicaran a
abortar bebés elefante, delfines o gorilas, la indignación de la especie Homo
Sapiens sería prodigiosa", dice Eberstadt. "Al invocar el paralelo
del bienestar animal, animamos a nuestros compañeros humanos a ampliar
su corazón, no a empequeñecerlo".
También hay
corrientes de feminismo o defensores de las mujeres que entienden que
el aborto daña a la madre (y a los bebés, y más a las bebés niña, más
abortadas), que al crear una sociedad que cuida bebés se cuida también
a las mamás y las familias, y en general toda la sociedad mejora. Y que el
aborto tiene consecuencias psicológicas para madres, padres, abuelos...
Ana Iris puede
tener razón cuando dice "nos vamos a llevar sorpresas con el
aborto y vamos a ver cómo se defiende la vida desde posturas que ahora
nos parecen irreconciliables".
De hecho, ya
pasa con la lucha contra la pornografía, la prostitución o la mutilación trans
de menores, en la que feministas, cierta izquierda "clásica"
y cristianos coinciden.
Pablo J.
Ginés
Fuente: ReligiónenLibertad
