Descubre los poderosos temas que guiarán el año 2026, desde la paz hasta el cuidado de la creación, en las intenciones de oración mensuales del Papa
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
A medida que se
acerca el año 2026, el Papa León invita a los católicos a recorrer el año con
un renovado sentido de esperanza y compasión.
Cada
mes de 2026 conlleva una intención de oración que aborda una profunda
necesidad humana o espiritual, desde la paz y la solidaridad hasta el cuidado
de los vulnerables y la creación. Estos temas no se eligen a la ligera, sino
que son fruto de la reflexión y el discernimiento, y sirven como invitación a
los fieles a orar y actuar en unidad con la Iglesia.
En conjunto,
forman una especie de hoja de ruta espiritual para el año que viene, marcada
por la compasión, la esperanza y un renovado sentido de la misión.
A continuación,
enumeramos cada intención mensual publicada por el Vaticano, seguida de una
breve reflexión sobre el aliento que ofrece. En conjunto, dibujan una imagen de
una Iglesia que se acerca a las necesidades del mundo con amor, fe y optimismo.
Enero: Para
la oración con la Palabra de Dios
Oremos para que
la oración con la Palabra de Dios sea alimento para nuestras vidas y fuente de
esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más
fraterna y misionera.
El año comienza
centrándose en la Escritura como el pan de cada día de nuestra vida espiritual.
El Papa
León nos recuerda que al orar con la Biblia, alimentamos nuestras
almas y fomentamos la esperanza dentro de nuestras comunidades. Comenzar el año
2026 basados en la Palabra de Dios puede fortalecer nuestra fraternidad y
renovar nuestro celo misionero de una manera cálida y unificadora.
Febrero: Para
niños con enfermedades incurables
Oremos para que
los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la
atención médica y el apoyo necesarios, sin perder nunca la fuerza y la
esperanza.
Esta intención
pone de relieve a algunos de los más vulnerables entre nosotros: los niños que
padecen enfermedades graves. El Papa nos llama a solidarizarnos con estos
pequeños y sus familias. Es un oportuno recordatorio de la compasión, que nos
anima a apoyar los avances en la atención sanitaria y a brindar consuelo,
fortaleza y esperanza a través de nuestras oraciones y nuestra presencia, para
que ningún niño ni ningún padre se sienta solo en su sufrimiento.
Marzo: Por
el desarme y la paz
Oremos para que
las naciones avancen hacia un desarme efectivo, en particular el desarme
nuclear, y para que los líderes mundiales elijan el camino del diálogo y la
diplomacia en lugar de la violencia.
En un mundo aún
marcado por los conflictos y el miedo, la intención de marzo del Papa León es
audazmente optimista. Nos exhorta a rezar y trabajar por la paz, imaginando un
futuro en el que las naciones dejen a un lado las armas, especialmente las
nucleares, en favor del diálogo.
Esta intención
es universal y oportuna: inspira la esperanza de que, mediante la oración
persistente y la diplomacia, la familia humana pueda superar la violencia y
construir un mundo más pacífico.
Abril: Por
los sacerdotes en crisis
Oremos por los
sacerdotes que atraviesan momentos de crisis en su vocación, para que
encuentren el acompañamiento que necesitan y para que las comunidades los
apoyen con comprensión y oración.
Aquí el Papa
dirige nuestra atención hacia los pastores de la Iglesia. La intención de abril
está llena de empatía hacia los sacerdotes que luchan o se sienten desanimados.
Nos anima a todos, feligreses y comunidades, a apoyar a nuestro clero con
amabilidad y oración.
Al tenderles la
mano con comprensión, ayudamos a nuestros sacerdotes a encontrar fuerzas
renovadas y a continuar su ministerio con alegría. Esta intención fomenta un
vínculo esperanzador entre los fieles y sus pastores, recordándonos que
nuestros sacerdotes también necesitan cuidado y ánimo.
Mayo: Que
todos puedan tener comida
Oremos para que
todos, desde los grandes productores hasta los pequeños consumidores, se
comprometan a evitar el desperdicio de alimentos y a garantizar que todos
tengan acceso a alimentos de calidad.
La preocupación
del papa León por la justicia social y la creación brilla en mayo. Esta
intención habla de la necesidad humana básica del pan de cada día y de la
tragedia del hambre en nuestro mundo. Al orar y actuar para prevenir el
desperdicio de alimentos y garantizar una distribución justa, vivimos un
espíritu de caridad y corresponsabilidad.
Es un
llamamiento inspirador a la unidad en todos los niveles de la sociedad, desde
los agricultores hasta las familias, para garantizar que nadie pase hambre. Con
un tono esperanzador, el Papa imagina un mundo en el que cada comida se aprecia
y se comparte, reflejando el cuidado providencial de Dios por todos sus hijos.
Junio: Por
los valores del deporte
Oremos para que
el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y
naciones, y que promueva valores como el respeto, la solidaridad y el
crecimiento personal.
En junio,
incluso el campo de juego se convierte en un lugar de gracia. El pontífice
destaca el deporte como un poderoso medio para unir a las personas. Esta
intención es especialmente oportuna con los eventos deportivos mundiales, que
nos recuerdan que los juegos y las competiciones pueden derribar barreras.
Cuando los
atletas y los aficionados defienden el respeto y la solidaridad, el deporte
puede fomentar la paz y la amistad entre las culturas. El papa León nos invita
a ver la bondad del trabajo en equipo y el juego limpio, un lenguaje alegre y
universal que puede construir tanto la comunidad como el carácter personal.
Julio: Por
el respeto a la vida humana
Oremos por el
respeto y la protección de la vida humana en todas sus etapas, reconociéndola
como un don de Dios.
La intención de
julio reafirma un valor fundamental de nuestra fe: la sacralidad de la vida. Al
orar por el respeto a la vida en todas sus etapas, la Iglesia enfatiza que,
desde la concepción hasta la muerte natural, toda vida es preciosa. Las
palabras del papa León nos llenan de esperanza por una cultura que valore a
cada persona como un don de Dios.
Esta visión
positiva nos anima a tratar a todos —los no nacidos, los ancianos, los
vulnerables— con reverencia y cuidado. Es un llamamiento suave pero claro a
fomentar una «cultura de la vida» en nuestras familias y en la sociedad,
arraigada en el amor y la gratitud.
Agosto: Para
la evangelización en la ciudad
Oremos para que
en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad,
encontremos nuevas formas de proclamar el Evangelio, descubriendo caminos
creativos para construir comunidad.
La vida moderna
en la ciudad puede ser acelerada y aislante. En agosto, el Papa León anima a la
creatividad en la difusión del Evangelio entre rascacielos y calles
concurridas. Esta intención está llena de optimismo para el ministerio urbano:
incluso donde las personas se sienten solas entre la multitud, el Espíritu
Santo puede abrir nuevos caminos de conexión.
Se nos invita a
construir comunidad de formas innovadoras, tal vez a través de pequeños grupos
de oración, actos de servicio o testimonios públicos de bondad. Es un
recordatorio esperanzador de que el mensaje de Jesús puede iluminar incluso la
metrópolis más bulliciosa con amor y significado.
Septiembre: Para
el cuidado del agua
Oremos por una
gestión justa y sostenible del agua, un recurso vital, para que todos puedan
tener igual acceso a ella.
Septiembre
dirige nuestra mirada hacia uno de los dones más preciados de la Tierra: el
agua. Con el cambio climático y la escasez de agua en muchas regiones, esta
intención es especialmente urgente y universal. El papa León nos pide que
valoremos y protejamos el agua como un bien común, asegurándonos de que se
gestione de forma inteligente y se comparta de manera justa.
Esto refleja el
cuidado de la Iglesia por la creación y los pobres, ya que el acceso al agua
potable puede ser una cuestión de vida y dignidad. La intención nos anima a
actuar de forma responsable (desde ahorrar agua en casa hasta apoyar
iniciativas de agua potable) y a esperar un futuro en el que nadie pase sed
injustamente.
Octubre: Para
el ministerio de salud mental
Oremos para que
se establezca el ministerio de salud mental en toda la Iglesia, ayudando a
superar el estigma y la discriminación de las personas con enfermedades
mentales.
En un gesto
cálido y compasivo, el Papa León destaca en octubre a quienes luchan con
problemas de salud mental. Él imagina que la Iglesia en todo el mundo se
convierta en un verdadero «hospital de campaña» para los enfermos mentales, un
lugar de acogida, comprensión y sanación.
Esta intención
nos anima a romper el estigma que rodea a las enfermedades mentales y a ver a
quienes las padecen no como extraños, sino como hermanos y hermanas que merecen
nuestro apoyo.
Es una señal
esperanzadora de los tiempos que corren que la Iglesia aborde abiertamente la
salud mental. Al rezar por este ministerio, también estamos llamados a ser
oyentes y amigos de quienes están ansiosos, deprimidos o angustiados,
reflejando el tierno amor de Cristo de manera práctica.
Noviembre: Para
el uso adecuado de la riqueza
Oremos por el
uso adecuado de la riqueza, para que, sin sucumbir a la tentación del egoísmo,
siempre se ponga al servicio del bien común y de la solidaridad con los más
desfavorecidos.
Ahora que el
año llega a su fin, la intención de noviembre nos invita a reflexionar sobre
cómo gestionamos las bendiciones materiales. El papa León nos pide que
utilicemos la riqueza, ya sea mucha o poca, no para fines egoístas, sino para
el bien común.
El texto apunta
a compartir con los que tienen menos, lo cual es un valor evangélico atemporal.
En un mundo a menudo seducido por el consumismo, esta oración es un
recordatorio esperanzador de que la generosidad puede transformar la sociedad.
Cuando ponemos
nuestros recursos al servicio de los demás, especialmente de los pobres,
construimos solidaridad y reflejamos la justicia y la misericordia de Dios. Es
una invitación a tener un corazón más libre, a encontrar la verdadera riqueza
en el dar y en el cuidado del prójimo.
Diciembre: Para
familias monoparentales
Oremos por las
familias que sufren la ausencia de una madre o un padre, para que encuentren
apoyo y acompañamiento en la Iglesia, y ayuda y fortaleza en la fe durante los
momentos difíciles.
En el último
mes de 2026, el papa León se centra en el corazón de la familia. Hoy en día,
muchas familias están a cargo de un solo progenitor, ya sea por pérdida,
separación u otras dificultades. Esta intención rebosa empatía y positividad
hacia las familias monoparentales. Invita a la comunidad eclesiástica a ser una
familia extensa que apoye a quienes crían a sus hijos solos.
Con nuestras
oraciones y nuestra ayuda práctica, podemos garantizar que estas madres o
padres y sus hijos se sientan acogidos, y no aislados. Las palabras del Papa
también recuerdan a quienes se encuentran en esta situación que la Iglesia está
con ellos y que su fe puede ser una fuente de fortaleza y esperanza en tiempos
difíciles. Es una hermosa manera de cerrar el año: con la imagen de una Iglesia
solidaria que ayuda a todas las familias a experimentar el amor y el aliento.
Aceptando el
año con oración y acción
Las intenciones
de oración del Papa León para 2026 conforman una radiante hoja de ruta de fe,
esperanza y amor. La intención de cada mes es oportuna y positiva, y nos invita
a rezar por las necesidades reales del mundo, confiando en la gracia de Dios
para lograr el cambio. Al incorporar estas intenciones a nuestra práctica
espiritual mensual, nos unimos a una red mundial de corazones que rezan en
unidad.
Considera la
posibilidad de marcar el comienzo de cada mes con un momento de oración por la
intención del Papa, o de discutir estos temas en tu familia y parroquia: es una
forma sencilla pero poderosa de permanecer conectado con la misión de la
Iglesia durante todo el año.
Cerith Gardiner
Fuente: Aleteia
