Francisco José Gómez Fernández, autor de «Breve historia de la Navidad» o «El día de Reyes. Cuentos de Navidad», explora la hipótesis del Rey mago español
![]() |
| ReL |
Conforme
avanzan las navidades, cada año resuenan más voces alertando de
la pérdida de su sentido cristiano, ya sea por lo estrictamente
cultural o, incluso, por la excesiva comercialización de dichas fiestas. Una de
esas voces es la de Francisco José Gómez Fernández, docente,
historiador y conocido escritor especializado en la Navidad, conocido por obras
como Breve historia de la Navidad o El día de Reyes.
Cuentos de Navidad.
En su reciente
ponencia para la asociación cultural Héroes de Cavite, el
historiador reivindicó los episodios históricos centrales de lo que considera “la
gran fiesta española de Navidad por excelencia”. Una tradición y fiesta
que, lejos de perderse, se debe potenciar: las tradiciones, explica, "no
son importantes por ser antiguas, ni siquiera por ser propias -y esta es muy
nuestra- sino por las virtudes y valores que promueven. Y la fiesta de los
Reyes Magos tiene unas virtudes inmensas”.
Extraemos
algunos de esos rasgos que muestran al mismo tiempo la identidad
preeminentemente hispánica de dicha celebración, respuestas a
grandes interrogantes y algunas de sus virtudes asociadas
más destacadas.
¿Quiénes
eran los Reyes Magos?
Una de las
primeras preguntas que plantea el historiador es la de quiénes eran los Reyes
Magos, a lo que responde con las tres grandes teorías abiertas sobre
su origen: por un lado, la que afirma que se trataba de astrónomos de
una casta sacerdotal antigua y que tenían un enorme conocimiento. Por otro, la
de quienes dicen que realmente no existieron, sino que fue una
forma de introducir a los gentiles, los no judíos, dentro del mensaje de
salvación que traía Cristo a los hombres, y por último la de quienes afirman
que se trata de una imagen literaria que equipara a Cristo con
una figura de la importancia de Osiris en el mundo egipcio. Lo que concluye
Gómez Fernández es que, posiblemente, los Magos serían astrónomos
babilonios, lo que explica en su siguiente planteamiento.
La estrella
de los Magos
Explicando uno
de los iconos más asociados a los Magos, cuenta que la existencia del fenómeno
astronómico que secunda su tesis no solo fue observada por los astrónomos
babilónicos, sino también chinos o de otras culturas. Sin embargo, cuenta que
lo ocurrido fue una conjunción planetaria de la que el
mismo Kepler daría fe a principios del siglo XVII.
“Concretamente,
el 16 de octubre de 1603, Kepler descubrió en su observatorio de Praga una
conjunción de astros que se da cada 230 años. Hizo el cálculo y [observó] que
funcionaba como un reloj, cada 230 años se repetía exactamente igual”.
Te contamos
aquí la explicación del fenómeno por el astrofísico Grant Mathews:
En último
término, el historiador explica que lo que verían los magos es algo similar a
un punto luminoso muy intenso en la noche, semejante a una
estrella de mayor tamaño que el que puede tener cualquier otra durante la
noche, perfectamente visible en la oscuridad y que, por ello…
… No era un
cometa
Otra de las
grandes preguntas que aborda el escritor desde el plano histórico es la de por
qué se emplearía entonces un cometa o una estrella con una larga cola en
los belenes y representaciones. Y la explicación se encontraría en el propio
desarrollo de la cultura occidental. Concretamente, en uno de los grandes
exponentes del Trecento italiano, Giotto.
Gómez Fernández
cuenta que, a principios del siglo XIV, el pintor estaba fascinado. “En el 1305
o 1306 estaba pasando el cometa Halley, que pasa cada 70 años, y que se veía a
simple vista. Se quedó tan fascinado que cuando tuvo que representar el nacimiento
de Jesús, representó la estrella como el cometa Halley. Es tanta la
impresión que le genera, y que a su vez generó Giotto en los pintores a partir
de ese momento, que hemos interiorizado perfectamente que la estrella
tuvo que ser un cometa o que, por lo menos, tenía cola”.
¿Por qué
Baltasar es negro?
El historiador
repasó otros de los grandes interrogantes en torno a los Magos como si
siempre fueron tres, el origen de los nombres de Melchor,
Gaspar y Baltasar o incluso por qué este último se representa como un joven
de raza negra, lo que ya se refleja incluso en el tríptico tardogótico de
la Adoración de los Magos, de Covarrubias.
Es solo un
ejemplo de los muchos que se observarían a partir del siglo XV, cuando se
empiezan a encontrar retablos o pinturas en los que Baltasar es blanco o negro
indistintamente. “Es cuando los europeos están entrando en África y en contacto
con la raza negra. Es la manera de decir que Cristo no solo es mesías
para los europeos o para los orientales, sino también para los africanos.
Aunque sea una raza nueva con la que se está empezando a tratar [desde Europa],
también tiene que recibir el mensaje del Evangelio y por tanto de la
salvación”.
Un Mago
amazónico
En dicha obra
artística se representa al rey Baltasar con una cruz, un pequeño y
hermoso anacronismo según el historiador que, sin embargo, supone un nuevo
recurso para reforzar la idea de que los africanos están aceptando y
recibiendo el mensaje de Cristo. Algo que también ocurrirá en la América
virreinal, con la aparición de un nuevo rey mago.
“Cuando
lleguemos españoles y portugueses a América, también habrá que representar que
Cristo es Mesías para la nueva raza, con lo cual va a aparecer un rey
mago amazónico que la representa”, explica el historiador señalando
obras como la de Vasco Fernandes.
Primera obra
de teatro en la España medieval
La ponencia de
Francisco José Gómez Fernández para Héroes de Cavite estuvo plagada de
alusiones a la relevancia que los Reyes Magos ocupan en la historia de
España. Una acentuada presencia que se remonta, como tarde, al siglo
XII, cuando se tiene constancia de la primitiva pieza teatral conocida como
el Auto de los Reyes Magos o la Adoración de los Reyes Magos, de algo menos de
150 versos. Un texto, dice, “que se ha estado representando durante siglos en
España y que es nuestra primera obra de teatro” y que representa a
los tres Magos que van cada uno desde distintos lugares y que se encontrarán
por el camino.
La hipótesis
del rey mago español
En último
término, la relevancia de esta festividad y tradición para la hispanidad sería
tal que, según el historiador, hasta se podría hablar de un Rey mago
español… O casi. El historiador alude al salmo 72 para sugerir dicha tesis:
Que se
inclinen ante él las tribus del desierto, y sus enemigos muerdan el polvo; que
los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los
reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan
homenaje y lo sirvan todas las naciones.
Según explicó
el escritor, Tarsis no es otra cosa que Tartessos,
que se encontraba en lo que hoy es España. Lejos de ser la única
fuente, alude también al capítulo 60 del profeta Isaías, que
también permiten hablar, aunque sea desde la hipótesis, de un “cuarto rey mago
español”:
En ti se
congregarán todos los rebaños de Quedar, los carneros de Nebaiot estarán a tu
servicio: subirán como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificaré mi
Casa gloriosa. ¿Quiénes son esos que vuelan como una nube, como palomas a su
palomar? Son barcos que se reúnen para mí, con naves de Tarsis al frente, para
traer a tus hijos de lejos, y con ellos su oro y su plata, por el nombre del
Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que así te glorifica.
José
María Carrera Hurtado
Fuente: ReligiónenLibertad
