Herido de muerte, cayó de rodillas y oró por todo el pueblo y en particular por los que lo habían herido
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Dominio público |
Este
santo nació en Jerusalén en el 1185. Según la tradición, sus padres fueron
judíos convertidos al cristianismo después de que la Santísima Virgen María se
les apareciera.
Desde
niño se mostró con extraordinarios dones espirituales e intelectuales. A los 15
años hablaba ya el griego, latín y hebreo. Y a los 25 decidió entrar a la orden
los Carmelitas que habitaban en el convento de Santa Ana (Jerusalén), lugar en el que
realizó su profesión de fe.
Durante
cinco años vivió como ermitaño en el Monte Carmelo, donde se le apareció el
mismo Jesús mostrándole el mal que le esperaba a la Tierra Santa con la invasión de los
musulmanes. Por ello el Señor le dijo que se dirija a Occidente para predicar y
convertir a los pecadores.
Asimismo,
tras ser ordenado sacerdote en 1218, recibió de su Orden la misión de viajar a
Roma y obtener la aprobación de la nueva Regla del Carmelo de parte del Papa
Honorio III, la cual conseguiría en 1226.
Tras
predicar un tiempo en San Juan de Letrán (Roma), fue enviado a hacer lo mismo
en Sicilia y convertir a los seguidores del catarismo, una herejía que
condenaba el sacramento de matrimonio,
negaban la resurrección de la carne, etc. También se le recuerda porque
convirtió a más de 200 judíos en Palermo.
Sin
embargo fue en la ciudad de Licata, cuando predicaba a una multitud, que fue
acuchillado por una banda de malhechores. Herido de muerte, cayó de rodillas y
oró por todo el pueblo y en particular por los que lo habían herido.
La
Orden del Carmen lo venera como santo por lo menos desde 1456. Algunos afirman
que su culto fue oficialmente reconocido por el papa Pío II en 1459. Su fiesta
se celebra el 5 de mayo.
Fuente:
ACI