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| Crédito: Cortesía/Dominio público/ACI Prensa /Hijas de María Auxiliadora/Dominio público |
Sin embargo, el trabajo, la rutina y el cansancio pueden
hacernos perder el objetivo y a menudo necesitamos ayuda para mantenernos
firmes en aquello que nos propusimos lograr.
Hoy te presentamos 7 santos en quienes te puedes apoyar para
seguir adelante con los distintos propósitos que nos planteamos en el comienzo
de este año 2026.
Acercarnos más a la Eucaristía: San Carlo
Acutis
El joven italiano tenía especial devoción por la Eucaristía,
sacramento que describía como “la autopista al Cielo”, por lo que asistía
diariamente a Misa. Motivado por esa devoción, ideó una exposición virtual
sobre los milagros eucarísticos en el mundo, para que más personas pudieran
conocerlos, y que aún hoy se encuentra vigente.
A su intercesión puedes confiar tu anhelo de acercarte más a la
Eucaristía.
Acudir al sacramento de la confesión: San
Pío de Pietrelcina
La confesión era la principal vocación del Padre Pío. Largas
filas de fieles se formaban desde muy temprano en la madrugada para confesarse
con él, llegando a pasar hasta 18 horas del día escuchando confesiones,
saciando su “sed de almas”. Su ejemplo e intercesión nos pueden guiar hacia la
luz de la reconciliación y la paz.
Cuando acudas al sacramento de la Confesión, puedes pedirle al
Padre Pío de Pietrelcina que te acompañe en el encuentro con la gracia divina,
que tu confesión sea un acto sincero de arrepentimiento y que el perdón que
estás por recibir te renueve en el amor de Dios.
Intensificar la oración: Santa Teresita del
Niño Jesús
"La oración es un impulso del corazón, una simple mirada
dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio de la
tribulación como en medio de la alegría. En fin, algo grande, algo
sobrenatural, que me dilata el alma y me une a Jesús”, decía esta gran santa y
doctora de la Iglesia.
A Santa Teresita le resultaba muy difícil rezar el rosario, por
lo que, con frecuencia, su oración se reducía a decir despacio el Padrenuestro
y el Avemaría. ¡Pide su intercesión para poder perseverar en la oración!
Vivir la fe a través del servicio: Santa
Teresa de Calcuta
“El amor en acción es servicio” decía la santa de Calcuta, quien
dedicó su vida a los más pobres, sufrientes y desprotegidos. Su vocación de
servicio la llevó a fundar la Orden de las Misioneras de la Caridad. A ella
puedes pedirle su protección y su impulso para ayudar a los demás.
Rezar el rosario: San Juan Bosco
Don Bosco aprendió a rezar el rosario desde muy pequeño y lo
transmitió a sus amigos. Afirmaba que “tan necesario como es el pan para el
cuerpo, así lo es el Santo Rosario para la salud del alma” y aseguraba que
“preferiría renunciar a cualquier otra cosa, antes que al Rosario”.
"Es casi imposible ir hacia Jesús si no se va por medio de
María", consideraba el santo. Por eso, decía que "con el Rosario, la
Virgen nos toma de la mano y nos lleva directo a Jesús."
Poner a Dios en el centro del matrimonio y la
familia: Santos Celia y Luis Martin
Los papás de Santa Teresita son un gran ejemplo para las
familias católicas, modelo de vida cristiana, de profunda fe y de educación en
la virtud.
La fe del matrimonio inspiró a sus cinco hijas a entrar en la
vida religiosa.
Llevaron una vida matrimonial ejemplar: oración, Misa diaria,
confesión frecuente, vida parroquial, y el suyo fue el primer matrimonio
en ser canonizado en la misma ceremonia.
Ofrecer a Dios las dificultades que se
presenten: Santa Faustina Kowalska
Santa Faustina sufrió dolores físicos y espirituales. Atravesó
una tuberculosis grave que afectó sus pulmones y sistema digestivo, y fue la
causa principal de su muerte.
A nivel espiritual, durante su noviciado vivió la “noche oscura
del alma”, un periodo de desolación espiritual y combates interiores, donde
sintió el abandono de Dios, la dificultad para meditar y dudas sobre su
fe.
Sin embargo, no vio los sufrimientos como una carga sino como
una gran gracia, un camino para parecerse más a Jesús y purificar el amor.
“El sufrimiento es el tesoro más grande que hay en la tierra. En
el sufrimiento conocemos quien es nuestro verdadero amigo. El amor verdadero se
mide con el termómetro del sufrimiento”, decía Santa Faustina.
A ella podemos acudir, pidiendo su intercesión para ver la mano
amorosa de Dios en medio de las pruebas.
Por Julieta Villar
Fuente: ACI
