¡Suelta!
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hay un rincón
en la huerta donde tenemos todo lo que hay para reciclar, lo distribuimos en
sus respectivos cubos.
De pequeña, me
encantaba ir a llevar el cristal al contenedor del vidrio a llevar el cristal;
mi padre me cogía en sus brazos para que llegase al agujero y si lo lanzaba con
suficiente fuerza y en gran cantidad, el sonido al retumbar por dentro me
resultaba fantástico:
“CRASH – krrr –
tshhhh”
¡Soltar! Soltar
el cristal, lanzar el cartón y el plástico…
Reciclar supone
que aquello que dejas se transforma.
¿Cuántas cosas
de las que han ocurrido en tu vida te pesan? ¿Cuántas te gustaría atrapar, pero
quedaron en el pasado?
Nos aferramos a
las cosas, a los momentos vividos, y Jesús se sirve de ellos para construir tu
futuro.
La
incertidumbre de lo que está por venir nos impide caminar. Pero lo que nos
paraliza es lo que no soltamos. Algo que nos ata e impide saborear y descubrir
lo nuevo.
Las referencias
de lo ya vivido… tendemos a querer que todo se amolde a ellas, que se parezca.
Jesús lo
transforma todo. Él hace que todo vuelva a tener vida, pero de una manera
nueva.
Soltar el
pasado es un acto de confianza agradecida: dejar todo en manos de Jesús. Es
como el cristal: cuanto más dejes —y con más fuerza lo sueltes—, mayor será tu
capacidad de disfrutar y descubrir todo lo nuevo que está por venir.
Dar gracias por
el pasado, entregárselo a Jesús (lo bueno y lo no tan bueno), y dejar que sea
Él quien lleve las riendas. Jesús se sirve de todo. Jesús no desperdicia nada;
incluso aquello que parecía inservible, Él lo integra para nuestro bien.
Con Jesús no
sabemos en qué se transformará todo, solo tendremos que preocuparnos por
descubrirlo. Lo que Él nos devuelve es bueno, aunque no siempre lo comprendamos
al momento.
“No sabemos
cómo, pero confiamos en que todo coopera para el bien de los que aman a Dios”
(cf. Rm 8,28).
Hoy, el reto
del amor es que “sueltes”. Ve delante del Sagrario y entrega a Jesús todo lo
que te ata, para poder caminar en esa nueva circunstancia que llega a tu vida.
Pídele ojos para reconocerle.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
17 agosto 2025
Fuente: Dominicas de Lerma
