No puede haber renacimiento si no se confía en Dios
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| Puerta Santa de la Basílica de Santa María de Collemaggio |
A menos de 48 horas de la visita pastoral
del Papa Francisco a la diócesis italiana de L’Aquila, se dio a conocer la
entrevista que concedió al cotidiano italiano “Il Centro de L’Aquila”, en la
que se señala que, el Papa va a visitar a su "rebaño", a escuchar sus
preocupaciones, a calmar su dolor, a compartir sus alegrías, a invitarlos a
mirar al futuro con confianza, a perdonar y a perdonarse, y a iluminar sus
vidas con la misericordia.
“Vengo
entre ustedes, sobre todo, para confirmarlos en la esperanza de Jesús
Crucificado y Resucitado. Pero, también vengo a animarlos a atesorar el mensaje
que el Papa Celestino dejó a toda la Iglesia. Realmente la humildad, el amor,
la cercanía, el perdón, la misericordia son la forma más hermosa de anunciar el
Evangelio a los hombres y mujeres de hoy y de todos los tiempos”, lo afirma el
Papa Francisco en la entrevista que concedió al cotidiano italiano de Los
Abruzos, “Il Centro de L’Aquila”, explicando el significado espiritual
de su visita pastoral a esta diócesis italiana, con ocasión de la 728 edición
del Perdón Celestiniano, en programa el próximo 28 de agosto de 2022.
No puede haber renacimiento si no se
confía en Dios
En la entrevista con Giustino Parisse,
periodista de este cotidiano italiano, el Santo Padre reitera algunos puntos
clave de su Pontificado y lanza un importante mensaje de aliento a la comunidad
de L'Aquila, que se vio afectada por el terremoto del 6 de abril de 2009, evento
que cambió la vida de muchas personas y puso algunas cuestiones a la fe, como
el renacer a una vida nueva. “El dolor y el sufrimiento son siempre un
misterio. No debemos pensar que basta con tener un razonamiento convincente y
que estamos a salvo de la oscuridad de ciertas experiencias. (…) No puede haber
renacimiento – precisa el Papa – sin este gesto de confianza en Aquel que tiene
el poder de sostener nuestro mano justo cuando todas las demás certezas se
derrumban”. Sin esta certeza, agrega el Pontífice, nada tendría sentido, y todo
sería aplastado por el destino de la muerte. Pero esta certeza interior es un
don que hay que pedir, y al mismo tiempo hay que protegerla de todos los que
quisieran extinguirla.
El mal nunca se vence con el mal, sino
sólo con el bien
La apertura de la Puerta Santa será uno
de los momentos centrales de la visita del Papa Francisco a L’Aquila, es el
símbolo del Perdón. En este sentido, le preguntan al Papa si es un mundo
desgarrado por los contrastes y las guerras, ¿puede el perdón ser la clave para
cambiar de perspectiva y mirar al futuro con esperanza? El Santo Padre responde
diciendo que, “estamos asistiendo en estos meses a la guerra de Ucrania, pero
también a muchos otros conflictos que no encuentran suficiente espacio en los
medios de comunicación pero que afligen a miles de personas y especialmente a
inocentes. El mal nunca se vence con el mal, sino sólo con el bien”. Se
necesita más fuerza para perdonar que para hacer la guerra. Pero el perdón
necesita una gran madurez interior y cultural. “Creo que todos juntos debemos
cultivar una cultura de la paz que pase precisamente por la maduración del
perdón posible. Sin este compromiso – precisa el Papa – seguiremos sumidos en
la lógica del mal que se engancha a la lógica del interés de quienes se
aprovechan de estos conflictos para enriquecerse y explotar. El perdón es la
única arma posible contra toda guerra”.
La pobreza no es un eslogan sino una
forma de estar en el mundo
Otro tema que afronta el Papa Francisco
en la entrevista es el de la pobreza y en qué sentido la pobreza puede ser un
valor para el cristiano. “Hay una pobreza que es fruto de la injusticia y una
pobreza evangélica que es la liberación de la posesión. La primera debe ser
combatida con justicia y solidaridad, la segunda debe ser elegida como el
camino que lleva a experimentar la verdadera paz. Porque sólo cuando no somos
esclavos de la posesión – señala el Papa – podemos experimentar esa libertad
interior que nos hace sentir alegría por todo en la vida. La pobreza, incluso
para un cristiano, no es un eslogan sino una forma de estar en el mundo. La
pobreza es la actitud verdaderamente libre”.
Sólo la unidad hace posibles los cambios
verdaderos y duraderos
Finalmente, el Santo Padre se refiere al
testimonio de solidaridad y cercanía de la Iglesia en L’Aquila en favor de los
que sufren y los más necesitados a causa del terremoto. “Agradezco a la Iglesia
de L'Aquila el testimonio que ha dado en estos años. Agradezco a los pastores
que lo han sucedido, empezando por Monseñor Molinari, que vivió directamente el
terremoto de 2009, y terminando por el Cardenal Petrocchi. Pero mi
agradecimiento es para todos los sacerdotes, religiosos y religiosas que, junto
con los laicos, llevaron a cabo una reconstrucción que no sólo afectó a las
casas sino al alma misma del pueblo. De hecho, es la cercanía, la presencia, el
compartir, la caridad concreta, la escucha, la ternura, el modo en que se debe
anunciar el Evangelio, sobre todo cuando se está cerca de los que han sufrido
tanto. No se puede ir muy lejos si no se está acompañado. Sólo la unidad hace
posibles los cambios verdaderos y duraderos. Debemos dejar atrás todo lo que
nos divide y valorar en cambio todo lo que nos une. Con este estilo, la
esperanza no será sólo una utopía, sino una certeza en la que basar el futuro y
el compromiso de todos”.
Renato Martínez - Ciudad del Vaticano
Vatican News
