Búsqueda extrema
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A primera hora de
la mañana me encontré con Jubi. Nuestra beagle estaba nerviosísima, agitada,
sin parar de ladrar, como alertando de una presencia extraña y peligrosa.
-¿Qué pasa,
Jubi? ¿Hay algo? ¡¡Llévame!!
Por el ladrido,
era evidente que había visto algún bicho, pero… parecía más grande de lo
normal. Esta vez no sería una lagartija. ¿Quizás un gato?
Rápidamente me
llevó por el pasillo mientras me indicaba, con grandes aspavientos, que fuese
abriendo las puertas, hasta que llegamos a la sala de trabajo. Parecía gritar:
“¡¡Está aquí!!”.
Abrí la puerta
con cuidado, pero Jubi entró a galope tendido directa a… la mesa.
No había ningún
bicho. Lo que había era… una bolsa de premios para perro, metida en el tercer
cajón, ¡y se lanzó de cabeza! ¡Me había engañado por completo para que le
abriese las puertas hasta ahí! ¡¡A punto estuvo de robarla y salir por patas!!
Jubi sabía que
había algo muy interesante en la sala, ¡solo había que encontrar la forma de
abrir las puertas!
Lo mismo nos
sucede a nosotros cuando algo nos ilusiona de verdad: ¡no vemos obstáculos!
Quizás otros aseguren que es imposible, pero, cuando el corazón arde,
¡encuentra soluciones para todas las puertas cerradas!
Esto fue lo que
le sucedió a ese hombre de la parábola, que, por conseguir una perla de gran
valor, vende todo lo que tiene. Como negocio, es una locura… la locura del
corazón.
¿Y acaso ese
hombre… no podría ser el mismo Cristo? Él lo vende todo, no ve obstáculos, lo
entrega todo en cada Eucaristía… por conseguir “una perla de gran valor”. Y esa
perla, querido retero, eres tú.
No hay puertas
que puedan cerrarle el paso, ¡ni siquiera la roca del sepulcro le detuvo!
Cristo desea llegar hasta ti, ¡y buscará mil medios para encontrarte! Para Él,
es un negocio de corazón… No se rendirá hasta hacerte ver lo mucho que te ama.
Hoy el reto del
amor es dejarse encontrar. Te invito a que, antes de empezar la jornada,
disfrutes saboreando que Jesucristo lucha por ti, cuida de lo tuyo, ¡eres
infinitamente valioso a sus ojos! Y, a lo largo del día, estate atento para
descubrir una señal de su amor. ¡¡Feliz domingo!!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
21 agosto 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
