La Policía de Nicaragua ingresó a la Curia Episcopal donde desde hace 15 días se encontraba retenido el obispo Rolando Álvarez
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
«El papa
Francisco está súper enterado de todos los acontecimientos que ocurren en
Nicaragua». Lo confirma a Aleteia Rodrigo Guerra López, Secretario del
Pontificio Consejo para América Latina que – desde el Vaticano – hace parte del
grupo de personalidades institucionales, incluido el cardenal nicaragüense y
arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, que buscan encontrar una salida a la
situación del obispo Rolando Álvarez.
Aleteia
conversó con Guerra apenas conocerse que la Policía de Nicaragua ha entrado
este viernes 19 de agosto en el palacio episcopal de Matagalpa. Allí tenían
encerrado al obispo Álvarez y a diez de sus colaboradores –cinco sacerdotes,
tres seminaristas y dos laicos– desde el pasado jueves día 4. El ingreso se ha
producido de madrugada.
«Atentos al
silencio orante del Papa, que nunca es un silencio apático, sino es el silencio
de un pastor que vela por su pueblo antes que por las posiciones ideológicas»,
dijo Guerra López.
«Un silencio
papal no significa inactividad o falta de decisión, no, nada de eso; significa
que se están trabajando en otros planos. Y en el momento en que el Santo Padre
vea prudente, por supuesto, tendrá una intervención», aseguró el filósofo
mexicano al servicio del Papa en temas sobre América Latina.
Y al respecto
agregó: «A mí no me extrañaría que después del encarcelamiento del obispo
Rolando Álvarez, a lo mejor el domingo (cuando presidirá el Ángelus) el Papa
nos regale algún primer comentario. No me extrañaría. Pero, eso es el tema
exterior. La Santa Sede, principalmente trabaja en la diplomacia
discreta».
El profesor
destacó que la Santa Sede trabaja en estos escenarios de “coyunturas complicadas”
de manera concreta. “En Nicaragua no hay nuncio apostólico, pero la operación
diplomática con su equivalente está en curso a través del cardenal Brenes y de
algunas otras personas, me incluyo. Estamos metidos en el asunto”.
Sopesar las
palabras y los gestos. Este es un duro dilema que enfrenta la Santa Sede y la
Iglesia en América Latina. “En este tipo de tensiones también hay grupos que se
polarizan y creen que la valentía se identifica con el híper protagonismo y la
exaltación. Y no es así. Aquí hay, ante todo, que estar preocupados porque el
pueblo no resulte sacrificado o lastimado. Y una declaración exaltada en estos
contextos fácilmente puede derivar a consecuencias indeseables”, explica
Guerra.
En este
contexto, cabe recordar que 26 exjefes de Estado y de Gobierno de Latinoamérica
y de España pidieron al papa Francisco una “firme postura de defensa del pueblo
nicaragüense y su libertad religiosa” dado lo que “acontece bajo la dictadura
Ortega-Murillo”.
La misiva del
17 de agosto de 2022 ha sido una iniciativa de IDEA (Iniciativa Democrática de
España y Las Américas) al observar que el régimen de Daniel Ortega prohibió las
procesiones religiosas y ha capturado también a tres sacerdotes.
Rodrigo Guerra
comentó: “Sí. Ellos creen que la política se hace principalmente través del
discurso y que si no hay una declaración pública del Papa es que la Santa Sede
está abandonando a los obispos nicaragüenses o está volviéndose cómplice de las
dictaduras. No, no es así”. E insiste en el trabajo diplomático de la Santa
Sede a varios niveles: “Que el Papa en particular no se pronuncie públicamente,
no significa que no exista seguimiento, atención, cuidado y trabajo”.
“Digamos que un
caso aleccionador a este respecto es Pío XII que se le acusó de colaboracionista
con los nazis. Pero conforme se han ido abriendo los archivos de Pío XII, sí ha
quedado claro que sus silencios estaban acompañados de una profunda actividad
diplomática y pastoral que, al contrario, lo colocan a él como uno de los
principales actores que colabora justamente a la salvación de muchas personas,
incluidos judíos, y a la pacificación gradual y la recuperación de la paz en la
guerra y en la posguerra”.
El Papa es
considerado en estos escenarios complejos como si fuera un político o un líder
más de una nación ¿qué opina al respecto? “Yo lo que diría es que el Papa
es indiscutiblemente un líder religioso católico y que justamente él nos enseña
que la fe católica tiene una dimensión social y profética que debemos ejercer
sobre todos los fieles laicos que estamos llamados a transformar el mundo según
Cristo. El papel de los pastores, incluido el del Papa, es el de promover la
reconciliación y la fraternidad. Y el Papa, en particular con gran prudencia lo
hace, para que las consecuencias de sus acciones no puedan ser interpretadas de
un modo ideológico”.
Ya varios
episcopados de la región se han manifestado contra la represión en Nicaragua,
entre ellos Brasil, Ecuador y México: “Si en parte los episcopados ya muestran
la preocupación de la Iglesia sobre la situación y son parte también de la
acción que la Iglesia y la Santa Sede anima a que se den. Lo importante es que
todos, episcopado, fieles, laicos, analistas, observadores, actores y busquemos
que el pueblo no sea sacrificado, no sea lastimado. Entonces hay que ser muy
cuidadosos en los comentarios”.
En este
sentido, Guerra advierte sobre numerosas reacciones en las redes sociales en
donde con imágenes del obispo (Rolando Álvarez) se pone viva Cristo Rey y
prácticamente se lanzan consignas de tipo cristero recordando el conflicto
religioso mexicano en los años 20. “Ahí – agregó – hay que tener mucho cuidado,
porque esa no es la dirección más deseable: entrar a un conflicto armado con
ningún gobierno. Al contrario, hay que buscar siempre privilegiar los medios
pacíficos, aunque sean más lentos, pero menos cruentos”.
Ary
Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia
