DANIEL, SACERDOTE DE UNA NUEVA PARROQUIA BENDECIDA POR EL PAPA LEÓN XIV: UNA MISIÓN "RESPALDADA POR EL SEÑOR”

El martes 9 por la mañana, el Papa León XIV, al concluir el encuentro con los voluntarios de los actos celebrados en su viaje apostólico a España a su paso por Madrid, bendijo 18 primeras piedras de otras tantas parroquias que se construirán próximamente en las tres diócesis de la provincia eclesiástica de Madrid. 
P. Daniel Navarro, párroco de San Juan Pablo II en el barrio de Valdebebas
en Madrid (España). | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa
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Una de ellas corresponde al templo de la parroquia puesta bajo la advocación de San Juan Pablo II en Valdebebas, un moderno barrio del norte de Madrid que se ha desarrollado en las últimas dos décadas, pero que, a pesar de estar en plena expansión, sigue hasta la fecha sin un templo católico.

El P. Daniel Navarro fue designado párroco en febrero de 2025 pero no ha sido hasta dos días antes de la llegada del Pontífice a España cuando se confirmó la cesión de una parcela para construir el templo. Antes de que termine el año tendrán la licencia de obra y, desde entonces, pasarán cinco años para poner en pie el edificio.  

Dejó trabajo, amigos y novia por el seminario 

Daniel Navarro fue un joven ingeniero de telecomunicaciones que desarrolló, hasta los 33 años, una trepidante carrera profesional en Londres (Reino Unido), donde ganaba un dinero que en España no podría ni soñar. 

Algunas amistades católicas despertaron la curiosidad por una forma de felicidad que no podía ser fingida. Se confesó por primera vez en 10 años. El 27 de agosto de 2006, entre las 7 y las 8 de la tarde, tuvo un encuentro real con Jesucristo, como compartió con Alfa y Omega. Muy poco después, dejó la vida laboral en Londres, a su novia, e ingresó en el Seminario Conciliar de Madrid.  

Ordenado sacerdote por el Cardenal Antonio María Rouco en mayo de 2014, acompañó al Cardenal Carlos Osoro como secretario en la Archidiócesis de Madrid durante un par de años; después, fue párroco en el barrio de Usera, al sur de la capital, durante nueve años; y hace año y medio, fue nombrado párroco de San Juan Pablo II. 

Desde su nombramiento, ha colaborado con la cercana parroquia de San Antonio de las Cárcavas, donde acuden numerosos fieles de Valdebebas, en una suerte de consorcio pastoral con su homólogo, el P. Miguel Caballero, y el vicario parroquial, P. Javier Langa. 

El cimiento de la parroquia son los más débiles 

“El Señor ha ido trabajando”, comparte con ACI Prensa junto al terreno en el que celebrará la liturgia con su nueva grey, convencido de que “la construcción del Reino de Dios no empieza por un templo, sino que empieza por la gente”.  

Así, además de rezar, el P. Daniel ha ido construyendo lazos con su nueva comunidad de la mano del Señor, quien “está haciendo los cimientos sobre lo que nadie se imaginaría”. La respuesta está “en los enfermos”.  

El P. Daniel visita con frecuencia dos hospitales del barrio. Uno privado, especializado en enfermos terminales; y otro público, dedicado a la atención de enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).  

Al tratar con enfermos incurables, el presbítero subraya cómo se fortalece su alma: “Mi propia espiritualidad, mi persona sacerdotal y la parroquia se fundamentan, y esto lo tengo comprobadísimo. La fuerza que saco es precisamente de ellos”, asegura con un brillo en los ojos.  

“Ese es el cimiento de la parroquia de San Juan Pablo II: sobre los más débiles, lo descartados”, señala, sin dejar de recordar que cuando está triste visita estos hospitales: “Y se me cura”.  

Confiar en la providencia de Dios 

El presupuesto para la construcción del nuevo templo, que estará cercano a un nuevo centro comercial y un instituto, está cifrado en 5 millones y medio de euros. Pero el párroco está convencido de que “cuando empiece a construir valga seis y medio o siete”, por la coyuntura internacional.  

“Me preocupa poco, porque yo sé que el Señor, si quiere hacerlo, lo va a hacer a través de quien sea, porque yo soy el primero que me voy a implicar”, asegura, aportando la exigua paga de presbítero. 

“Confío en la misericordia de Dios, confío en la Providencia, pero también en la gente”, expresa esperanzado.  

“Una misión que no es mía” 

El hecho de que el Papa León XIV haya bendecido la primera piedra de su nuevo templo, es recibido por el P. Daniel como un gesto que denota “la universalidad de la Iglesia. Es decir, una misión que no es mía. Te das cuenta de que es del Señor, que es una cosa de Él”. 

También advierte en este gesto paternal del Pontífice una “corroboración de toda la identidad sacerdotal” de la misión que ha de desarrollar en Valdebebas, un proyecto “respaldado por el Señor mismo, que está representado en Pedro”.

Por Nicolás de Cárdenas