Desordenando para ordenar
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Este lunes ha
sido un día importante para la comunidad. Hemos trasladado la sala de trabajo a
una nueva, más grande y espaciosa que venimos preparando desde hace meses.
Parecía un
sueño cuando comenzamos a bajar las máquinas, pero ya anteayer, cuando tocaron
la campana para bajar al trabajo y toda la comunidad se reunió allí, lo vimos
hecho realidad. ¡Qué regalo del Señor!
Lo que sucede
es que aún queda mucho por delante, porque un traslado así es el momento
propicio para reordenar todo. Así que cuando el lunes, una vez instaladas,
comenzamos a trabajar, la primera tarea era recolocar.
Y mientras lo
hacíamos me llamaba mucho la atención una cosa: para ordenar… ¡es necesario
primero desordenar del todo! Solo así se puede ir colocando cada cosa en su
lugar y ver realmente lo que es necesario, lo que es accesorio y lo que
sencillamente se puede tirar.
Aquello me dio
mucha paz, porque veía mi vida muy reflejada en aquel “desorden para ordenar”.
Sí, tantas veces parece que todo se vuelve patas arriba, que las circunstancias
dan un giro a tus planes, que las personas te impulsan siempre a volver a
apostar por el amor, o simplemente la necesidad de dar vida a cada uno de tus
días… y, sin embargo, nada de eso es “malo”, todo lo contrario, anuncia un
“nuevo toque” al corazón del Señor, proclama que algo nuevo va a comenzar,
porque Él lo dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”.
Y es que me
vengo dando cuenta de que esto le encanta al Señor, porque además, realmente,
si la vida solo fuera en línea recta, estaríamos muy aburridos. De esta forma,
caminando a Su modo, la vida se vuelve una aventura que merece todo ser vivida.
Así, cada día es nuevo, inesperado, sorprendente, y con Él la alegría y la Paz
están aseguradas.
Es su forma de
ir ensanchando nuestro corazón, para poder derramarse cada vez más sobre
nosotros. Como cada vez necesitamos más espacio, pues hay que trasladarse a un
lugar más grande.
Hoy el reto del
amor es no tener miedo a lo inesperado en tu vida. Déjate sorprender por la
novedad que te trae Cristo. Mira cualquier cambio, cualquier circunstancia o
aparente desorden con los ojos de la Fe, y descubre detrás de ello a Cristo,
queriendo ensanchar tu corazón. Afronta todo con Él y desde Él, y descubrirás
la novedad que trae a tu vida.
¡Feliz día!
13 julio 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
