25 AÑOS DE LA BEATIFICACIÓN DEL PRIMER MÁRTIR GITANO

Ceferino Giménez Malla asesinado, durante la Guerra Civil Española, por rezar el Rosario. Esta es su impresionante historia

Beato Ceferino Giménez Malla. Dominio público
El martirio de Pelé

Ceferino Giménez Malla fue asesinado por rezar el Rosario. Ese fue su delito. Durante la Guerra Civil y la persecución religiosa en España de los años 30 el odio a la fe llegó a límites insospechables. Ceferino era un hombre mayor, de más de 70 años. Un patriarca que dirían algunos. 

En medio de la calle, un día vio como arrestaban a un cura. Les dijo a los soldados republicanos que se detuvieran. Ello se volvieron y le preguntaron si tenía acaso algún arma: “Solo esto” respondió El Pelé y sacó su rosario. Le golpearon y le llevaron a la cárcel.

Allí en vez de amedrentrarse y atemorizarse siguió utilizando el rosario. Una y otra vez rezaba el rosario. Sus captores se estaban contrariando cada vez más. Le pidieron, sus seres queridos le rogaron que dejara de hacerlo. Le iban a matar. El Pelé se negó. Eso sería renegar de su fe. Fue ejecutado y arrojado a una fosa común. Es el primer mártir gitano beatificado. 

Una vida profunda de fe

El martirio de El Pelé y su profunda fe tienen explicación en cómo fue el resto de su vida. Nada ocurre por azar. Ceferino era romani, gitano y en aquel momento su pueblo era despreciado. El mundo despreciaba su estilo de vida. Ceferino además era bautizado y su vida, durante muchos años estuvo basada en la bondad y la unidad entre dos pueblos distintos. El católico español y el romani-gitano. 

Se casó con Teresa y se convirtió en comerciante de caballos. Era un hombre de negocios que nunca engañó a nadie (rara avis en la época). Era analfabeto pero su corazón conocía lo que era el bien. Un día, el exalcalde de Barbastro comenzó a toser sangre. Los que estaban alrededor huyeran pensando que era tuberculosis. El no. Lo acompañó hasta su casa.

Fue creciendo en la fe. Rezaba a diario y comenzó a dar testimonio. Vivió tribulaciones. Fue acusado de vender caballos robados y tras ser absuelto caminó de rodillas a la catedral para dar gracias a Dios.

Cuando murió su esposa se hizo franciscano de la Tercera Orden y se volvió catequista. Era un anciano venerable y amable. Todos le conocían y sabían que no iba a ceder ni un ápice en su fe. Sabían que llegado el momento antes tendrían que matarle que dejar de rezar el Rosario. 

Todos los años el 4 de mayo los gitanos recuerdan a su beato Ceferino. Este año se han cumplido 25 años de su beatificación y con este motivo desde el departamento de Pastoral con los Gitanos se ha estrenado el documental «Las Florecillas del Tío Pelé». 

Un documental colaborativo donde se explica su historia, se explica su vida, se explica su legado y cómo era su fe:


Álvaro Real

Fuente: Aleteia