¿Un fiel indicador?
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba en mi
celda, cuando, de pronto, escuché sonar nuestro campanario:
-Tong… tong…
tong.
Tres
campanadas. No pude evitar sonreír. ¿El motivo? Acababa de mirar mi reloj de
muñeca y sabía de sobra que eran… ¡¡las cinco de la tarde!! ¡Como para fiarse
del campanario!
Seguro que los
técnicos tienen explicaciones más convincentes pero, en mi opinión, lo que le
pasa, simplemente, es que… ¡no le sienta bien el frío! Te lo digo en serio:
¡todos los inviernos se estropea! A estas alturas no se sabe si toca al Ángelus
o a fuego… y no queda otra que aprender a no hacerle mucho caso.
¡¡Y quizá ese
es el aprendizaje que más necesitamos!! Sobre todo los que, como yo, más que
reloj llevamos cronómetro…
Es fácil querer
hacer que las horas cundan hasta el extremo. Pero, cada invierno, el campanario
estropeado me habla de lo necesario que es parar, y recordar qué es lo
importante.
Las cosas, los
proyectos… van pasando. Pero el tiempo dedicado a las personas, el amor
entregado… eso deja un sabor en tu alma que no pasa. Y podemos hacer lo mismo,
pero es nuestro corazón el que lo vive de manera diferente.
Me encanta
descubrir que Cristo no tiene problema en detener a toda la comitiva que le
seguía para atender al ciego Bartimeo. Y está dispuesto a cambiar su ruta por
acompañar a Jairo para curar a su hija… ¡¡Y cuántas veces demuestra que es
Señor del sábado!! O, en tu oración, sea la hora que sea, ¡está disponible para
ti!
Y, del mismo
modo, hoy quiere invitarte a que, de Su mano, tú seas… señor del tiempo, ¡y no
su esclavo!
Hoy el reto del
amor es hacer el plan del día con el Señor. Cuéntale lo que has pensado hacer…
pero añade esa frase que da un nuevo matiz a todo: “Si Tú quieres”. Y, si hoy
alguien necesita hablarte, ¡deja a un lado el reloj! Recuerda que, la única
forma de aprovechar… es disfrutar. Así pues, ¡disfruta de lo que el Señor te
ponga en esta jornada! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
11 enero 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma