Leer los signos de los tiempos, asumir con valentía los nuevos retos para llevar eficazmente la verdad del Evangelio al hombre y al mundo contemporáneos
| 2016-07-30 Jornada Mundial de la Juventud, Polonia |
La Facultad de
Teología de la Universidad Pontificia Juan Pablo II de la ciudad polaca cumple
625 años y Francisco ha escrito un mensaje al Gran Canciller en el que recorre
los pasos de esta institución fundada por la bula de Bonifacio IX. En el futuro
de este centro de formación, el Papa ve un camino de historia y esperanza y un
compromiso hecho de testimonio de fe e investigación científica.
Leer los signos
de los tiempos, asumir con valentía los nuevos retos para llevar eficazmente la
verdad del Evangelio al hombre y al mundo contemporáneos, fue el pedido que el
Papa Francisco realizó, en un mensaje, a los miembros de la Facultad de
Teología de la Universidad Pontificia Juan Pablo II de Cracovia. El nacimiento
del ateneo, hace 625 años, fue un acontecimiento que “marcó una época",
afirmó el Papa: fue el 11 de enero de 1397 cuando, a petición de la reina Santa
Eduviges y de su marido Ladislao, y con la bula "Eximiae devotionis
affectus" de Bonifacio IX, se creó la Facultad de Teología de la entonces
Academia de Cracovia, más tarde Universidad Jagellónica, que hoy continúa como
Facultad de la Universidad Pontificia Juan Pablo II, y cuya historia está
marcada por los logros científicos y educativos junto con la
"espiritualidad creada por sus santos fundadores, profesores y
estudiantes".
Subrayando que
los tiempos actuales exigen, además de “no olvidar la tradición”, “mirar al
futuro con esperanza y crear el futuro”, el Santo Padre hizo presente que
"reflexionar sobre el contenido de la Revelación utilizando métodos de
investigación clásicos y contemporáneos", está en el lema y la misión de
la Universidad de Cracovia: se trata de un "ministerio del
pensamiento", como lo llamó San Juan Pablo II, que resulta necesario para
unir los ambientes universitarios con la misión de la Iglesia de difundir el
mensaje de Cristo en el mundo. De ahí el llamamiento a toda la Facultad para
que mire al presente y afronte con valentía los nuevos retos para difundir la
verdad del Evangelio en el mundo contemporáneo.
El Papa deseó,
asimismo, que la Facultad pueda utilizar no sólo el estudio científico y la
búsqueda de la verdad, sino también el "testimonio social" de la fe
vivida. La adquisición de conocimientos debe combinarse, según Francisco, con
la promoción del respeto por cada hombre, por el amor a Dios que lo ha creado,
y con el cuidado de la formación de los corazones, abriéndolos a lo más
importante, a lo que es duradero y no pasa.
Una universidad católica, señaló por otra parte Francisco, debe enseñar a los jóvenes estudiantes, a realizar sus sueños y metas, “sobre la base de la verdad, la bondad y la belleza", que tienen su fuente en Dios. “Su ministerio de pensamiento y búsqueda de la verdad -concluyó- es necesario hoy para la Iglesia en Polonia y en el mundo. Llévenlo con sentido de responsabilidad para ser fieles a sumisión: ¡vayan y hagan discípulos!"