SAN JUAN DE LA CRUZ Y EL ARTE DE ENCONTRAR A DIOS EN MEDIO DE LA NOCHE

En pleno Año Jubilar Sanjuanista, los Carmelitas Descalzos nos recuerdan que tenemos la oportunidad de acercarnos a un santo cuya enseñanza sigue respondiendo a preguntas profundamente humanas

Cortesía del obispado de Segovia

Vivimos en una época de respuestas inmediatas, de soluciones rápidas, de buscar certezas y explicaciones para todo… en medio del ruido, la ansiedad, la incertidumbre y la sensación de vacío. En este panorama, la Iglesia propone volver la mirada hacia un hombre que vivió hace casi cinco siglos, pero cuya voz parece sorprendentemente actual: san Juan de la Cruz.

Con motivo de los 300 años de su canonización y los 100 años de su proclamación como Doctor de la Iglesia, la Santa Sede ha concedido un Año Jubilar Sanjuanista que se celebra del 13 de diciembre de 2025 al 26 de diciembre de 2026. La ocasión no solo invita a recordar la figura de uno de los grandes santos de la Iglesia, sino también a redescubrir un mensaje que sigue iluminando a quienes viven momentos de búsqueda, sufrimiento o aparente silencio de Dios.

Un jubileo para volver a lo esencial

Los años jubilares suelen asociarse con peregrinaciones, celebraciones especiales e indulgencias. En este caso, los fieles pueden obtener la indulgencia plenaria cumpliendo las condiciones habituales establecidas por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y participación en las celebraciones o peregrinaciones designadas para este jubileo.

Uno de los grandes regalos de este año, no es solo obtener una gracia extraordinaria, sino la oportunidad de acercarse a un santo cuya enseñanza sigue respondiendo a preguntas profundamente humanas.

El lema elegido para este Año Jubilar es una de las frases más conocidas de san Juan de la Cruz: “La esperanza tanto alcanza cuanto espera”.

En una sociedad marcada por la prisa y la impaciencia, estas palabras suenan casi transformadoras

El santo que escribió desde la prueba

San Juan de la Cruz nació en Fontiveros, España, en 1542. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y las dificultades familiares. Más tarde ingresó a la Orden del Carmen y se convirtió en uno de los principales colaboradores de Santa Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo.

Sin embargo, su vida distó mucho de ser tranquila. La renovación que impulsaban encontró resistencias no solo en su comunidad religiosa, sino dentro de la propia Iglesia. Como consecuencia, fue encarcelado durante varios meses en Toledo en condiciones particularmente duras. El pequeño calabozo donde permaneció recluido se convirtió en el escenario de una de las experiencias espirituales más profundas de su vida.

Paradójicamente, fue allí donde nacieron algunos de los textos más bellos de la literatura universal y de la espiritualidad cristiana. San Juan no escribió sobre Dios desde la comodidad, tampoco desde el éxito; escribió desde la oscuridad espiritual, la incomprensión y el sufrimiento. Quizá por eso sigue siendo tan cercano para quienes atraviesan pruebas en su propia vida.

La “noche oscura” que tantos malinterpretan

Probablemente ninguna expresión de San Juan de la Cruz sea tan conocida como la “noche oscura”. Podemos pensar que se trata de una experiencia enfocada en la desesperación, sin embargo el santo hablaba de algo mucho más profundo.

La noche oscura describe aquellos momentos en que Dios parece ausente, cuando las certezas desaparecen y la oración parece no dar frutos. No es un abandono de Dios, sino un proceso de purificación interior mediante el cual la persona aprende a confiar en Él de una manera más profunda.

Todos, en algún momento, atravesamos noches semejantes: una enfermedad, la pérdida de un ser querido, una crisis familiar, una decepción o una etapa de incertidumbre. San Juan de la Cruz nos enseña que esas experiencias no necesariamente nos alejan de Dios, en ocasiones pueden convertirse en el camino por el que Él nos conduce hacia una fuente más madura.

Todos, en algún momento, atravesamos noches semejantes: una enfermedad, la pérdida de un ser querido, una crisis familiar, una decepción o una etapa de incertidumbre.

Una voz que sigue resonando

Cinco siglos después de su nacimiento, san Juan de la Cruz continúa acompañando a creyentes de todo el mundo. Su mensaje no está dirigido únicamente a religiosos o especialistas en espiritualidad. Habla a cualquier persona que haya experimentado la fragilidad humana y se pregunte dónde encontrar sentido en medio de la oscuridad.

Para conocer mejor de la vida y sobre todo de su obra, sus escritos y su pensamiento, el ministerio de música católico Jésed creó todo un disco inspirado en sus escritos. Este trabajo vuelve a surgir en este Jubileo y se podrá disfrutar de dos Conciertos Orantes en honor a San Juan de la Cruz con la voz de Jésed y los comentarios y reflexiones de Fray Cándido Celestino González (OCD); esto en la ciudad de Guadalajara en los monasterios de Carmelitas Descalzos y Descalzas.

Mónica Alcalá

Fuente: Aleteia