Parece coincidencia... pero desde
hace algunas semanas hemos estado varias hermanas con alguna contractura
muscular o parecido.
Cada una era en un sitio, pero el
caso es que la recomendación era la misma para casi todas: calor local y
masaje, alguna crema antiinflamatoria...
Es asombroso cómo funciona lo del
calor: sientes cómo la tensión muscular va aflojando a medida que lo percibe.
Los músculos se relajan y la molestia se va desvaneciendo...
Aquello me hizo darme cuenta
precisamente de la importancia del calor en nuestra vida: al calor del Amor
todas las tensiones se aflojan. Y es que es cierto, cuando percibes que una
persona te quiere tal y como eres y sientes que no te juzga, que conoce tus
pobrezas y te trata bien, y no solo bien, sino con cariño, ese amor suelta el
corazón y te hace sentir libre, de manera que puedes ser tú mismo.
Hoy el reto del amor es aplicar
calor. Primero necesitamos que desvanezca toda tensión en nuestro interior,
para que Él nos haga libres, para que su Amor nos haga experimentar que Él nos
sostiene de tal manera que no tenemos nada que temer, y después pedirle que, desde
esta experiencia, podamos acercarnos al otro con ese mismo amor.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
