“En los desafíos que les esperan, ayuden a la sociedad
a hacerse más humana” – les dijo asimismo el Papa – “acercando su escucha y sus
conocimientos a todos”
Al recibir a los representantes de la Casa Nacional
del Notariato el Papa recordó que, al hacerse mediadores entre la ley y la
tutela de las personas, los notarios están llamados a escuchar y a respetar la
dignidad y los derechos de todos con la mirada dirigida siempre al bien común
Competencia técnica e integridad moral. En su discurso a los representantes de la Casa Nacional del
Notariato, entidad de seguridad y asistencia social fundada hace exactamente 50
años, el Santo Padre les sugirió estas dos características a los notarios para
que lleven a cabo la tarea a la que están llamados y sean protagonistas de “un
servicio eficaz y fraternalmente justo”, colaborando así al bien común. Una
tarea importante que madura en un contexto marcado por la competencia “en la
autopista del beneficio” y que requiere, en cambio, un espíritu de auténtico
servicio.
Principio de
solidaridad
El Papa recordó que este fondo de pensiones asegura
“un subsidio adicional a todo notario en activo cuyos honorarios no alcancen un
determinado umbral” y ayuda a los “notarios jubilados y a sus familias que se
encuentren en condiciones de especial necesidad”. A lo que se añade también el
apoyo a la formación de los notarios de primer nombramiento, que se encuentran
en estado de desamparo, o asigne becas de estudio para los hijos de los
notarios en situación económica precaria.
Los animo a que mantengan estas líneas de apoyo mutuo,
que se relacionan con su identidad así como con su historia. Estos son
elementos característicos que hacen más creíble su actividad y suscitan aprecio
hacia ustedes.
Servicio
auténtico
“En los desafíos que les esperan, ayuden a la sociedad
a hacerse más humana” – les dijo asimismo el Papa – “acercando su escucha y sus
conocimientos a todos”. Se trata de hacerse mediadores entre la ley y las
exigencias socio-económicas con el rigor propio del notario, asegurando la
correcta aplicación de las normas, “pero también a través del cuidado atento de
las expectativas de las personas y de su necesidad de certezas y protección”.
Francisco definió a los notarios como “guardianes del equilibrio”, con una
marcada sensibilidad por “la dignidad y los derechos de las personas”; con la
defensa de “todo lo que es justo y todo lo que es verdadero”; “sin olvidar la
caridad, virtud principal y necesaria en las relaciones interpersonales”.
En un contexto social cada vez más marcado por el
deseo de competir en la "autopista" del beneficio, que obliga a
marchar siempre por el carril de los adelantamientos, ustedes están llamados a
ejercer su papel en un espíritu de auténtico servicio. Su presencia en la
dialéctica de la contratación es el sello no sólo de la legalidad, de la que
son guardianes, sino del equilibrio y la reflexión y, por tanto, en última
instancia, de la justicia.
Con la mirada
dirigida al bien común
Al recordar, tal como lo sugirió el Concilio Vaticano
II, que estamos llamados a un “servicio eficaz y fraternalmente justo” para un
orden social que “responda más fielmente a la ley de Dios y a las normas éticas
que de ella se derivan”, el Papa Francisco invocó la competencia técnica y la
integridad moral para ejercer el servicio a la colectividad.
Se trata de valores tan necesarios en el ejercicio de
la actividad profesional de cada uno, pero que se hacen indispensables en
ustedes, que son los intermediarios entre el individuo o el grupo social que
utiliza su función y el orden jurídico establecido del que están llamados a ser
fieles intérpretes y ejecutores. Todo esto los debe impulsar hacia un
conocimiento cada vez más profundo del sistema legal, con la mirada puesta en
todo momento en el bien superior del ser humano y de la misma sociedad, es decir,
al bien común.
Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano
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