Inmaculada Concepción 2º
Dom. Adviento
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos
días hermanos, sed bienvenidos a la celebración de la Concepción Inmaculada de
María, la Madre del Señor.
En
medio de nuestro itinerario de Adviento, en el segundo domingo y como un
privilegio especial, la Iglesia que camina en España celebra este Misterio
mariano que, en cierto modo, muestra por adelantado el fruto granado que la
Encarnación de Jesús, el Hijo de Dios, logrará en favor de nuestra humanidad.
En
efecto, si de María celebramos que fue concebida sin pecado; nosotros esperamos
que cuando Dios nos llame a su presencia, en virtud de la gracia alcanzada por
Cristo, nos presentaremos ante Él libres de todo mal.
Celebremos
con gozo y esperanza esta Eucaristía.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Pronto
entró el pecado en la historia de la humanidad y desde entonces parece que el
mal tiene dominio sobre todos los hombres y mujeres que venimos a este mundo.
¿Nos
podremos librar de sus garras o nos tendremos que resignar a vivir bajo su yugo
y no ser plenamente felices?
Hoy
las lecturas nos anuncian que la gracia de Dios tiene poder para librarnos del
poder del pecado y de la muerte; sin embargo, reclaman de nosotros el mismo
“SÍ” que María, llena de confianza, dio al Señor cuando escucho el anuncio del
Ángel.
Dejemos
que la Palabra que hoy se proclama nos mueva a acoger al Señor que ya viene a
nosotros.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A
cada suplica respondemos: Maranatha, Ven Señor Jesús!
-
Por la Iglesia, para que en toda ocasión sea instrumento de la misericordia de Dios
en favor de las personas que están bajo el dominio del mal. OREMOS.
-
Por nuestros gobernantes, para que consciente o inconscientemente sirvan el
plan salvador de Dios. OREMOS.
-
Por los que se sienten atrapados por la garras del pecado y de la muerte, para
que escuchando el Evangelio sientan en ellos el poder de la gracia. OREMOS.
-
Por las mujeres que buscan la promoción de su dignidad, para que contemplen en
María el verdadero icono de su lucha. OREMOS
-
Por todos los que celebramos esta Solemnidad de la Inmaculada Concepción, para
que como María dejemos que Dios realice en nosotros su plan salvador. OREMOS
ORACIÓN FINAL
Gracias,
Padre Dios, por darnos a María:
el
misterio de su Inmaculada Concepción
es
para nosotros un icono de esperanza.
Cuando
la contemplamos libre,
abierta
a tu Palabra y disponible a tu voluntad,
nace
en nosotros la esperanza
de
que, en nuestra vida, el mal y el pecado
no
tienen la última Palabra.
Padre
bueno, derrama sobre nosotros
la
gracia que tu Hijo nos alcanzó en la cruz.
Esa
gracia que tiene el poder para hacernos libres,
que
nos renueva desde dentro,
y
nos hace asemejarnos a Él.
Padre
santo, fuente de toda misericordia,
haz
que el don de tu Espíritu nos prepare
para
el encuentro definitivo contigo;
que
Él nos ayude a presentarnos ante ti
santos
e irreprochables por el amor.
Gracias
por tu bondad, Señor.
