El
Festival Místicas tiene como objetivo recuperar el trabajo de las primeras
dramaturgas, directoras y compositoras que desarrollaron su labor en beaterios
y conventos en España, Europa y América
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Un momento de la
representación Como alambre muy delgado,
con textos de sor Juana de
la Cruz. Foto: Festival Místicas
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Por eso, desde el pasado lunes y hasta el 27 de
octubre, en diversos espacios madrileños resuenan los ecos de aquellas
literatas que no salieron de sus celdas, más libres que nunca.
«Préstame
tus ojos / Amado mío, / que no quiero / mi alma / ver con los míos. / Díganle a
mi amado / que aquí me tiene, / y que trate a su Esclava / como quisiere»,
cantan con ritmos populares las monjas mientras amasan el pan. Hay una fiesta
en el madrileño convento de San Ildefonso. Sor Marcela de San Félix (la hija
monja de Lope de Vega) y sus hermanas trinitarias celebran la profesión de una
novicia.
Podría ser el siglo XVII, fecha de la que
datan los versos de la poetisa desconocida. Pero es el siglo XXI, aunque rejas
y torno se mantengan intactos desde la época. Y las actrices, ataviadas con
hábitos, recrean en el monasterio donde vivió su inspiradora, el espectáculo
Muerte del apetito, con dos piezas alegóricas de sor Marcela en las que el alma
deberá hacer frente a los vicios que la asedian; para ello, contará con la
ayuda de diversas virtudes.
«El
teatro conventual es el gran desconocido, pero resulta ser una manifestación
artística que consideramos revolucionaria, ya que permite dar voz a un universo
femenino oculto», aseguran desde el Festival Místicas, una propuesta
interdisciplinar que desde el lunes 14 y hasta el 27 de octubre llena Madrid de
textos de religiosas de los siglos XIII al XVIII. «El objetivo del festival es
difundir la obra de mujeres que escribieron en beaterios y conventos en España,
Europa y América, y también promover el encuentro entre los ámbitos académico y
artístico en el mundo contemporáneo», asegura su directora, Ana Contreras.
Gracias
a sor Marcela «podemos escuchar los ecos de un teatro hecho por y para mujeres
cuyas voces retumbaban bajo las bóvedas de sus celdas, unas celdas que les
proporcionaban libertad creativa». Gracias también a la santa Juana de la Cruz,
mística medieval de la III Orden de San Francisco en cuyos textos se inspira el
proyecto Como alambre muy delgado, dirigido por Contreras. «Cuando estaba
estudiando dirección y dramaturgia conocí los textos de la santa Juana.
No había visto antes otra cosa igual. Ella
leía, escribía sermones, y dramatizaba los textos. Me encontré a una directora
de escena, un referente ya en la Edad Media, y eso me fascinó, porque a
nuestras antepasadas las han sacado de la Historia», explica. Y gracias a santa
Hildegarda. Y a santa Juana Inés de la Cruz. Y a santa Teresa de Jesús.
Además
de los espectáculos, el otro gran bloque del festival lo ha compuesto el
congreso internacional En torno a las místicas (siglos XII-XXI): textualidad,
teatralidad, espiritualidad, celebrado hasta este jueves en el espacio O_Lumen.
El resto de actividades carecen de sede fija. Pero numerosos espacios
artísticos de la capital han abierto sus puertas a esta propuesta «poco
comercial», como la define su directora. Entre ellos están el Teatro de la
Abadía, el Teatro de la Comedia, la Casa Árabe, la Casa de América, el
monasterio de Santa Ana y San José (Carmelitas Descalzas), Espacio Guindalera y
el convento de Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, entre otros. Toda la
programación del festival en festivalmisticas.com.
Cristina
Sánchez
Fuente: Alfa y Omega
