El Papa Francisco no olvidó el tema del principio
básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la
creación
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| Audiencia del Papa los participantes en la Conferencia sobre "Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres" (Vatican Media) |
A los participantes en la Conferencia sobre "Las
religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible”, Francisco les señaló la
necesidad de una "conversión ecológica" del mundo actual. A la vez
que destacó que los desafíos son complejos y que los grupos religiosos y las
personas tienen un papel clave que desempeñar en esto
Concluye hoy la Conferencia Internacional sobre "Las
religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la
tierra y de los pobres", organizada por el Dicasterio para el Servicio
del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo
Interreligioso, que se celebra en el Aula nueva del Sínodo desde ayer y a
quienes el Santo Padre recibió esta mañana en audiencia.
Sostenibilidad
e inclusión
Tras saludar a los Cardenales y Obispos, a los
queridos líderes de las tradiciones religiosas del mundo, junto a los
Representantes de las Organizaciones Internacionales, y demás presentes el
Pontífice les ofreció en su Discurso una
serie de ideas en un amplio discurso en el que comenzó destacando que “cuando
hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de incluir
y escuchar todas las voces, especialmente las que normalmente están marginadas
por este tipo de debate, como las de los pobres, los migrantes, los pueblos
indígenas y los jóvenes”.
De ahí que haya manifestado su complacencia al ver a
una variedad de participantes en esta Conferencia, que han traído consigo “una
variedad de voces, opiniones y propuestas que pueden contribuir a nuevos
caminos de desarrollo constructivo”. Por esta razón les dijo que “es importante
que la aplicación de los objetivos de Desarrollo Sostenible siga su verdadera
naturaleza original, que pretende ser inclusiva y participativa”.
En cuanto a la Agenda 2030 y los Objetivos de
Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015,
el Papa dijo que fueron “un gran paso adelante para el diálogo global”, en el
signo de una necesaria "nueva solidaridad universal", tal como él
mismo lo ha escrito en su Encíclica Laudato si'.
Desarrollo
integral
El Pontífice también afirmó que “proponer un diálogo
sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el
desarrollo es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado”. Sí porque
cuando hablamos de desarrollo, “siempre debemos dejar claro: ¿desarrollo de
qué? ¿Desarrollo para quién?”. Y también porque durante demasiado tiempo, “la
idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento
económico”, que ha “conducido al sistema económico moderno por un camino
peligroso, que ha evaluado el progreso sólo en términos de crecimiento
material, para el cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente tanto
a la naturaleza como a los seres humanos”.
Tras aludir a su predecesor San Pablo VI, quien había
dicho que hablar de desarrollo humano significa referirse a todas las personas
y no sólo a unas pocas, sino a toda la persona humana y no sólo a la dimensión
material, tal como puede leerse en su Encíclica Populorum progressio,
Francisco afirmó que “un debate fructífero sobre el desarrollo debería ofrecer
modelos viables de integración social y conversión ecológica, porque no podemos
desarrollarnos como seres humanos fomentando las crecientes desigualdades y la
degradación del medio ambiente”.
Asimismo, aludiendo a la Encíclica Caritas in
veritate de Benedicto XVI Francisco dijo que “todos debemos
comprometernos a promover y aplicar los objetivos de desarrollo que se basan en
nuestros valores religiosos y éticos más profundos. El desarrollo humano no es
sólo una cuestión económica o una cuestión de expertos, sino que es ante todo
una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable.
Objetivos:
diálogo y compromisos
Por otra parte, el Santo Padre manifestó las
respuestas que espera que surjan de esta Conferencia: “respuestas concretas al
grito de la tierra y al grito de los pobres. Compromisos concretos para
promover el desarrollo real de forma sostenible a través de procesos abiertos a
la participación de las personas. Propuestas concretas para facilitar el
desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha
reconocido como "la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a
nivel planetario como nunca antes se había hecho". Políticas económicas
concretas que estén centradas en la persona y que puedan promover un mercado y
una sociedad más humanos. Medidas económicas concretas que toman en serio
nuestro hogar común. Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para
desarrollar junto a nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella”.
Todo está
conectado
También manifestó su satisfacción al escuchar que los
participantes en esta Conferencia están “dispuestos a escuchar las voces
religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos de Desarrollo
Sostenible”. Y reafirmó que todos los que participan en este diálogo sobre esta
compleja cuestión “están llamados a salir de su especialización y encontrar
respuestas comunes a los gritos de la tierra y de los pobres”. A la vez que
destacó que, en el caso de las personas religiosas, es necesario “abrir los
tesoros de nuestras mejores tradiciones a un diálogo verdadero y respetuoso
sobre cómo construir el futuro de nuestro planeta”.
Reconocer los
errores, pecados, vicios o negligencias
Asimismo recordó que San Juan Pablo II se había
referido a la necesidad de "alentar y sostener la conversión
ecológica" ya en el año 2001. Por lo que “las religiones tienen un papel
clave que desempeñar”. Y agregó que “para una transición adecuada hacia un
futuro sostenible, hay que reconocer los propios errores, pecados, vicios o
negligencias, arrepentirse de corazón, cambiar desde dentro, reconciliarse con
los demás, con la creación y con el Creador”.
Dar una base
sólida a la labor del Programa 2030
El Papa Bergoglio afirmó asimismo que si se quiere dar
una base sólida a toda esta labor, hay que recordar que la Agenda 2030 de las
Naciones Unidas propone integrar todos los objetivos a través de las cinco “P”,
es decir: personas, planeta, prosperidad, paz y asociación, tal como esta misma
Conferencia ha orientado sus labores
Los pueblos
indígenas
El Papa Francisco no olvidó el tema del principio
básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la
creación. Por eso destacó un grupo especial de personas religiosas, el de los
pueblos indígenas, que aunque sólo representan el 5% de la población mundial,
cuidan de casi el 22% de la superficie de la tierra.
“Viviendo en áreas como el Amazonas y el Ártico – dijo
– ayudan a proteger alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta”. Y según
la UNESCO: "Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de
culturas únicas y de relaciones con el medio ambiente natural. Representan una
amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el centro de nuestra
humanidad común”.
A lo que añadió que, “en un mundo fuertemente
secularizado, estas poblaciones recuerdan a todos lo sagrado de nuestra
tierra”. Por todas estas razones – prosiguió – “su voz y sus
preocupaciones deben estar en el centro de la aplicación de la Agenda 2030 y en
el centro de la búsqueda de nuevas formas de avanzar hacia un futuro
sostenible”. Y les comunicó que también de esto hablará con sus hermanos
Obispos en el Sínodo de la Región Pan-amazónica a finales de octubre de este
año.
Conclusiones
Al final, Francisco recordó que “hoy, tres años y
medio después de la adopción de los objetivos del Desarrollo Sostenible,
debemos comprender aún más claramente la importancia de acelerar y adaptar
nuestras acciones para responder adecuadamente tanto al grito de la tierra como
al grito de los pobres”.
“Si realmente queremos desarrollar una ecología capaz
de remediar el daño que hemos hecho, no se debe dejar de lado ninguna rama de
la ciencia ni ninguna forma de sabiduría, y esto incluye las religiones y lenguas
que les son propias.
Y se despidió con su más sincero agradecimiento por
sus esfuerzos en el cuidado de nuestro hogar común, al servicio de la promoción
de un futuro sostenible inclusivo. A la vez que los animó a seguir luchando por
el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que
hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.
María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
Vatican News
