Declaraciones
del director de la cátedra We Care de la UIC sobre la eutanasia y los cuidados
paliativos
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¿Quién
no quiere una muerte digna? ¿Quién no quiere llegar al final de su vida sin
sufrir dolor? ¿Existe el derecho a decidir del paciente? ¿Por qué un paciente
pide quitarse o que le quiten la vida? ¿Qué papel tiene la familia ante un
paciente que llega al término de su vida? Estas y tantas otras preguntas se
hacen hoy muchas personas, pacientes y familiares, sobre el final de sus días.
Preguntamos al doctor Josep Porta Sales, Director de la Catedra
WeCare: Atención al final de la vida de la Universitat Internacional de
Catalunya. (UIC), ¿por qué hay gente que busca la eutanasia o el suicidio
asistido? ¿Tienen miedo al dolor? ¿A qué tienen miedo? ¿Qué papel tienen los
cuidados paliativos?
-La eutanasia -afirma el
doctor Porta- es terminar con la vida de
una persona capaz mentalmente que voluntariamente lo solicita de forma
reiterada, con la asistencia y el control de un médico. El suicidio
asistido puede ser medicamente asistido o no asistido. En el caso del suicidio medicamente asistido, el médico receta,
al paciente que lo solicita, fármacos para que pueda acabar con su vida cuando
el paciente lo decida. En el caso del suicidio
no medicamente asistido los médicos no intervienen y es el paciente ayudado por
otras personas quien da fin a su vida.
Hay lugares donde se ha
despenalizado la eutanasia (Holanda, Bélgica, Luxemburgo) y otros en que se ha
despenalizado el suicidio médicamente asistido (Oregón EEUU) y no médicamente
asistido (Suiza).
–
“Mire doctor, yo quiero acabar mis días. Recéteme algo para ello” ¿se lo
preguntan?
– Ahí viene el diálogo entre
médico y paciente. ¿Cuál es la voluntad del paciente? Lo primero es que este
tenga toda la información sobre su enfermedad y posibles intervenciones
médicas. Cuando el enfermo recibe cuidados paliativos, muchas cosas cambian.
Los enfermos suelen estar deprimidos (se les trata la depresión), sufren no ya
del dolor que hoy el dolor se calma, sino de soledad, de abandono.
– En
Europa, más de un tercio de las unidades familiares están formadas por una sola
persona. Soledad. ¿Y el dolor?
– Hay medicamentos
suficientes que calman el dolor y si no es suficiente, se le puede indicar la “sedación paliativa”.
¿Qué son los cuidados
paliativos?
Los
cuidados paliativos, dice el doctor Porta, las practica un equipo
multidisciplinar (médicos, enfermería, trabajadores sociales, psicólogos, …) y
no solo sirven para el final de la vida.
Si el enfermo cura,
¡perfecto! El equipo de cuidados paliativos tiene en cuenta a los pacientes y a
los familiares, y también acompaña el duelo de los familiares después de la
muerte del paciente. Por lo general, el luto es un paso que superan los
familiares, aunque pasan por un periodo de adaptación.
Sin embargo, hay lutos
patológicos que se registran entre un 3 y un 5 por ciento de los deudos. Los
deudos con duelos complicados pueden presentar delusiones (visiones
transitorias del ser querido fallecido) manierismos, depresión, etc. Los
cuidados paliativos tienen una visión global del enfermo y de su entorno. Es un
equipo multidisciplinar, pues debe tener en cuenta la situación física,
emocional, social y espiritual (anímica) del enfermo y su familia.
Muchos dicen que el dolor es la principal causa
Es
rarísimo en la actualidad encontrar como la causa de querer morir el dolor,
porque los tratamientos disponibles permiten calmarlo. Si el paciente tiene
mucho dolor y no se calma, lo mejor es que el paciente piense en cambiar de
médico. En Oregón (Estados Unidos), donde está despenalizado el suicidio
médicamente asistido, los pacientes que quieren el suicidio como la solución a
su sufrimiento antes de la intervención de los cuidados paliativos son un 20
por 100, pero una vez ha recibido estas curas, la cifra baja al 0,5 por 100. El
estudio se publicó en 2007.
“Yo diría –llevo muchos años
ejerciendo los cuidados paliativos—que los
que piden quitarse la vida lo hacen por unas causas más dramáticas: la soledad, la depresión, temor a ser una carga
para su familia (muy importante)… Un 2 por 100 lo hace por convicción.
Los médicos decimos “primum non nocere”
(en primer lugar, no hacer daño). El médico es el responsable final. “Al médico
–dice el doctor Porta– no le pueden mandar ni el paciente ni los familiares,
porque es un profesional de la medicina que no permitirá que se haga algo en
contra de su ethos profesional”. El
médico no puede ser el ejecutor de voluntades ajenas. Si quieren hacer otra
cosa, tendrán que buscarse otro médico.
-Desde
el punto de vista solamente económico es interesante la eutanasia.
-Es
un chollo para un sistema liberal agresivo, pues facilitar la muerte de los más
vulnerables puede conllevar el ahorro en pensiones, en medicinas, en
hospitales, lo que revierte en “beneficio” del sistema sanitario. Es la
política del “descarte” del que habla el papa Francisco. Un chollo para el Estado y para ciertos
estamentos. Porque en toda vida humana, al final lo importante es poder
ayudar a las personas con enfermedades incurables que vivan la vida que les
queda con sentido y el menor sufrimiento posible. La muerte forma parte de la
vida, es el final de una biografía y los médicos, junto con otros profesionales
sanitarios, debemos esforzarnos en ayudar a vivir hasta el final, y cuando la
muerte llegue que esta no sea innecesariamente penosa. Aquella religiosa (Mary
Aikenhead, Hermana Irlandesa de la Caridad) que dijo que cuidaba peregrinos,
cuando pasó a acompañar a los moribundos dijo que cuidaba a los peregrinos que
cambiaban de vida, la terrena por la eterna.
El
papa Francisco,
dijo ante la Federación Internacional de los Médicos Católicos (FIAMC), hace
poco, que los médicos católicos deben considerarla
centralidad del paciente, como persona y con su dignidad. “Es necesario
enfrentarse a la tendencia de envilecer al enfermo como si fuera una máquina
que reparar, sin respetar los principios morales, y de explotar a los más
débiles descartando lo que no corresponde a la ideología de la eficiencia y el
beneficio. La defensa de la dimensión personal del paciente es esencial para la
humanización de la medicina, en el sentido también de la “ecología humana…” No es aceptable que vuestra función se reduzca a
la de un simple ejecutor de la voluntad del enfermo o a las exigencias del
sistema sanitario en el que trabajáis”.
Salvador Aragonés
Fuente: Aleteia
