Luces
de navidad
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Anoche,
saliendo del Noviciado, me di cuenta de que un resplandor iluminaba el
dormitorio. Miré y descubrí que eran las luces de un belén. Seguí caminando y
me encontré que el claustro también estaba iluminado por otro nacimiento... y
así pude ir por todo el convento sin tocar ni un solo interruptor: la luz de
los belenes era la que me guiaba.
Es
tradición en el monasterio que cada monja, en su oficio, ponga un belén, y la
verdad es que todos tienen mucha luz. Mirándolos al pasar, me preguntaba el
sentido de estas luces. Rápidamente me vino a la cabeza y al corazón que, en la
noche de la misa del gallo, las lecturas que se proclaman dicen: “El pueblo que
caminaba en tinieblas vio una luz grande” (Is 9, 1).
También
san Lucas en el Evangelio nos dice: “La gloria del Señor les envolvió en
claridad”.
Y
me di cuenta de que a nosotros, los cristianos, la luz nos recuerda que Cristo
es la Luz, y este es el sentido de las luces en Navidad. Lo que estaba en
tinieblas, ahora ya está iluminado.
Si
dejas a Cristo entrar en tu vida, Él iluminará esa zona que tú sabes que no
tienes luz: ese enfado con un familiar con quien hace tiempo que no hablas,
Cristo te lo ilumina y te da su fuerza para que puedas hacerle una llamada o le
mandes un mensaje; esa tristeza que sientes porque alguna persona este año no
está contigo, si Le dejas, Jesús te lo iluminará y te consolará el corazón...
Esas habitaciones en nuestro interior que no tienen luz, Jesús quiere
iluminarlas para que puedas disfrutar de la vida.
Pero,
para iluminar tu interior, necesita que abras tu corazón a su Amor. Esto es
Navidad: dejar entrar a Jesús y que lo ilumine todo. ¡Y a todos nos gusta la luz!
No hay más que ir por la calle: seguro que te maravillas al ver cómo están
iluminadas estos días con estrellas, figuras....
Hoy
el reto del amor es salir a dar un paseo esta tarde noche, cuando todo esté
iluminado por las luces de Navidad. Te invito a que las observes, mires en tu
interior y descubras que Cristo quiere iluminar tu vida igual que ilumina las
calles. Y, antes de que hoy se apague la luz, haz esa llamada de feliz Navidad
a la persona que se te ha quedado pendiente.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
