Vivir
bien la Navidad
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hoy
es día de retiro. Esta vez viene un sacerdote, y tendremos una charla por la
mañana y otra por la tarde. Yo quiero aprovechar para adornarme la celda con
motivos navideños, ¡ya ha llegado el momento de sacar al Niño y ponerle con una
luz en un sitio especial!
Eso
es lo que pongo en mi celda. Hay hermanas que montan un nacimiento completo; yo
solo tengo la Biblia y el Niño. Y hoy voy a contarte un secreto...
Si
te das cuenta, cualquier Niño Jesús está colocado sobre su espalda; sí,
apoyado, tumbado. Un año, mirando al Niño, sentí que en su espalda tenía que
poner todas las personas y cosas que tengo en mi corazón. Desde entonces, lo
que hago es escribir en papeles todo por lo que estoy orando, y lo coloco
escondido en su espalda.
Cuando
por las noches rezo un ratito con el Niño, le pido que me cuide todo lo que
está tocando a su espalda. Porque todas nuestras preocupaciones, problemas,
debilidades... todo, si se lo entregamos a Jesús, es lo que hace de colchón
para que pueda recostarse.
Ayer,
una persona me decía:
-Lety, quiero vivir bien la Navidad, ¿me ayudas?
-Lety, quiero vivir bien la Navidad, ¿me ayudas?
Yo
le pregunté:
-Para ti, ¿qué es vivir bien la Navidad?
-Para ti, ¿qué es vivir bien la Navidad?
Me
respondió:
-Ser austero en la comida, no consumir regalos, compartir...
-Ser austero en la comida, no consumir regalos, compartir...
Le
contesté que, para vivir bien la Navidad, nada de eso es fundamental. Lo único
que se necesita es dejar sitio en el corazón a Jesús, dejarLe que nazca en él,
dejarLe que nos haga felices, dejarLe que nos traiga la alegría de su
nacimiento... porque Jesús no quiere hombres y mujeres perfectos; lo que quiere
es hombres y mujeres dispuestos, dispuestos a abrir el corazón y dar la vida
por este Dios que te ama con locura.
Hoy
el reto del amor es escribir en un papel lo que tienes en el corazón, lo que
más te preocupa, y colocarlo debajo de la espalda del Niño Jesús. Y, cada vez
que veas al Niño, pídele que cuide lo que tiene en la espalda.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
