La oración eucarística fue el tema de la Catequesis del Papa Francisco del miércoles 7 de marzo, en la prosecución del ciclo sobre la Santa Misa
Nadie
es olvidado en la Plegaria eucarística, y si tenemos alguna persona que lo
necesita, o que ha pasado de este mundo a otro, podemos nombrarla interiormente
y en silencio, o hacer escribir para que el nombre sea dicho. Y esto “no debe
ser pagado".
La
oración eucarística fue el tema de la Catequesis del Papa Francisco del
miércoles 7 de marzo, en la prosecución del ciclo sobre la Santa Misa. El
pontífice presidió la Audiencia General en el Aula Pablo VI del Vaticano, y en
la primera parte de la catequesis que impartió en italiano, tras oír junto a
los fieles el pasaje de la Carta de san Pablo a los Corintios, capítulo 11,
versículos 23 al 25, profundizó sobre la solemnidad de dicha oración:
“Con
esta oración, - explicó - la Iglesia expresa lo que cumple cuando celebra
la Eucaristía y el motivo por el que lo celebra, es decir, para hacer que
la comunión con Cristo esté verdaderamente presente en el pan y el vino
consagrados”.
Oración para que todos los
fieles se unan a Cristo
En
nuestro idioma precisó que “la Plegaria eucarística, oración de acción de
gracias y de consagración, que constituye el momento central de la celebración
de la Misa, corresponde a cuanto el Señor mismo realizó en la Ultima Cena,
cuando instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el
sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia”. Y añadió
que “en esta solemne Plegaria, la Iglesia expresa lo que cumple cuando celebra
la Eucaristía, es decir, que todos los fieles se unan con Cristo en el
reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio”.
Para unirse a Cristo el
pueblo debe comprender
Después
de invitar al pueblo a levantar sus corazones al Señor y darle las gracias, el
sacerdote pronuncia la Oración en voz alta, en nombre de todos los presentes,
dirigiéndose al Padre a través de Jesucristo en el Espíritu Santo: “El sentido
de esta oración es que toda la asamblea de los fieles se una con Cristo en la
confesión de las maravillas de Dios y en la ofrenda del sacrificio” dijo
Francisco citando el Misal Romano, subrayando, asimismo, que “para unirse a
Cristo el pueblo debe comprender”.
“En
verdad, - dijo citando también el catecismo de la Iglesia católica - el
sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son un único
sacrificio”.
Bellas todas las fórmulas
de Plegaria Eucarística
“En
el Misal hay varias fórmulas de Plegaria eucarística, configuradas por diversos
elementos característicos: El Prefacio, acción de gracias por los dones de
Dios, especialmente por habernos enviado a su Hijo como Salvador, y que se
concluye con la aclamación del «Santo».
“¡Es
bello cantar el Santo!”, exclamó en italiano. “Toda la Asamblea une la propia
voz a la de los ángeles de los santos para alabar y glorificar a Dios”.
Invocamos el espíritu para
que venga y en el pan y en el vino esté Jesús
“Sigue
- siguió expresando en español- la Epíclesis, o invocación del Espíritu Santo,
que con su acción y la eficacia de las palabras de Cristo, pronunciadas por el
sacerdote, hacen realmente presente, bajo las especies del pan y del vino, su
Cuerpo y su Sangre, Sacramento de nuestra fe”. Y en este mismo punto, en la
catequesis en italiano, el Romano Pontífice se detuvo para reafirmar que ha
sido el mismo Jesús, tal como narrado por el Apóstol Pablo en la carta a los
Corintios, quien dijo las palabras: “éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre”, y
que, por lo tanto, “no debemos tener pensamientos raros”, del tipo, “cómo es
que una cosa que... es el cuerpo de Jesús, ha terminado allí?”. Aclaró pues,
que en este momento, viene la fe a “ayudarnos a creer”: “es el «misterio de la
fe», como decimos tras la consagración”, expresó.
El sacrificio de Cristo
une cielo y tierra
Así
es como, celebrando el memorial de la muerte y resurrección de Jesús, en espera
de su regreso glorioso, la Iglesia ofrece al Padre el sacrificio que une el
cielo y la tierra: “La Iglesia quiere unirnos a Cristo y volverse con Él un
solo cuerpo y un solo espíritu”. “Y eso es el misterio de Comunión”.
La Redención es gratuita,
la Misa no se paga
“Se
continúa pidiendo a Dios que congregue a todos sus hijos en la perfección del
amor, en comunión con toda la Iglesia. Y en la súplica se ruega por todos,
vivos y difuntos, en espera de participar en la herencia eterna, junto con la
Virgen y todos los santos. En esta Plegaria nadie ni nada se olvida, sino que
todo viene reconducido a Dios en Cristo, como proclama la Doxología que la
concluye”.
El
Papa subrayó que nadie es olvidado en la Plegaria eucarística, y señaló que si
tenemos alguna persona, parientes o amigos que lo necesitan, o que han pasado
de este mundo a otro, podemos nombrarlos, interiormente y en silencio, o hacer
escribir para que el nombre sea dicho. Y esto “no debe ser pagado”, aseguró,
porque “la redención es gratuita”.
En
los saludos a los fieles en las distintas lenguas, y concluyendo la catequesis
en nuestro idioma, deseó que el Señor nos conceda hacer de nuestra vida una
«Eucaristía», que sea acción de gracias, don de amor y de comunión.
Griselda
Mutual - Ciudad del Vaticano
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