El obispo francés Pierre Claveri y 18 religiosos asesinados en Argelia
entre 1994 y 1996 (incluidos los monjes de Tibhirine) serán beatos
El
Vaticano ha anunciado este sábado que el Papa Francisco ha reconocido «el
martirio del siervo de Dios Pierre Claveri, de la Orden de los Frailes
Predicadores, obispo de Oran, y de otros 18 compañeros, religiosos y
religiosas, asesinados por el odio a la fe en Argelia entre 1994 y 1996».
Entre
ellos, se encuentran los siete monjes cistercienses franceses que fueron
decapitados en 1996 en Tibhirine (región de Medea) por el Grupo Islámico Armado
(GIA), el más extremista de los grupos integristas argelinos.
La
autorización por parte de Francisco para promulgación de los decretos de
beatificación de estos 19 religiosos se produjo el viernes durante una
audiencia que mantuvo con el prefecto de la Congregación para la Causa de los
Santos, el cardenal Angelo Amato, en el Vaticano. Al tratarse de un martirio,
no se requiere un milagro para la beatificación, a la espera ya solamente de
que la Santa Sede fije una fecha.
Claverie,
obispo de Orán desde 1981 hasta 1996, y los otros 18 religiosos ven de esta
manera aprobado su martirio por parte de la Iglesia católica, 21 años después
de su asesinato.
Su
causa de beatificación se abrió en 2006 en Argel, explica por su parte el
servicio informativo vaticano Vatican News.
Claverie,
obispo de Orán desde octubre de 1981, fue asesinado el 1 de agosto de 1996, a
los 58 años, en la explosión de una bomba depositada frente a su obispado.
El
ataque se produjo poco después del viaje a Argelia del entonces ministro
francés de Asuntos Exteriores, Hervé de Charette, que visitó las tumbas de los
siete monjes franceses en Tibhirine.
Estos
siete monjes habían sido secuestrados en marzo de 1996 en su monasterio de
Nuestra Señora del Atlas y su muerte fue anunciada varias semanas después, a
través de un comunicado del GIA.
Los
monjes fueron decapitados y solo sus cabezas fueron encontradas el 30 de mayo
de 1996, en una carretera próxima al monasterio.
Aquel
suceso, que fue posteriormente relatado en la película “De dioses y hombres”,
fue uno de los que más conmoción causaron en el conflicto interno que se
extendió en Argelia a lo largo de los años noventa.
Fuente:
Efe / Alfa y Omega
